Viajar a Mongolia significa viajar a otro escenario, en otro siglo. Significa viajar a un lugar remoto, donde el tiempo discurre de forma diferente, las tradiciones se han anclado prácticamente desde los tiempos de Genghis Khan, y donde los paisajes cobran el sentido de infinito. Porque Mongolia es precisamente lo que nos viene a la mente. Amplios valles de brillante verdor tan solo rotos por las manchas blancas de los gers, las casas tradicionales de los nómadas mongoles, y perturbadas por los galopes de los caballos y los pastores reuniendo sus rebaños. Mongolia es un país sin apenas turismo, con nevadas montañas y bosques salvajes en la frontera con Siberia hasta las dunas arenosas del desierto del Gobi. Un viaje a Mongolia es un viaje único, ya que pocos destinos en el mundo permanecen tan vírgenes y la huella del turismo todavía no ha conseguido imprimir una huella demasiado profunda...
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