Si pensamos en Rumania se nos viene a la menta Transilvania y el conde Drácula, pues Rumania no es sólo tinieblas y hombres vampiros. Enclavada en un entorno montañoso de los Cárpatos, sus vírgenes bosques, sus salvaje fauna y sus olvidadas aldeas rurales nos recordarán un pasado no demasiado antiguo de la primitiva Europa. Pasear por Bucarest nos remontará a su época medieval y el modernismo de principio del siglo XX que la convirtieron en una preciosa ciudad de parques y bulevares manchadas con cuadrados edificios de la época comunista.
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