Viajar a Siria es viajar en el tiempo. Un país donde la hospitalidad y amabilidad de sus gentes hace que te sientas a gusto desde el primer momento, donde nada más poner un pie significa cruzar la frontera del tiempo y desplazarnos a la época de las cruzadas, a la época donde los mercaderes de todo el mundo confluían en este rincón del Oriente Medio, donde los desiertos aún esconden ciudades de la antigüedad perfectamente conservadas, donde las especias de los mercados nos hace descubrir olores nunca antes sentidos... En definitiva, un viaje a Siria hace que todo resulte diferente, un viaje donde cambiará nuestra percepción de este rincón del mundo.
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