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VIAJE A NUEVA ZELANDA: DESCUBRIENDO LAS ANTIPODAS
COMENZANDO POR EL TROPICO Días 1 a 7 Tras un larguísimo viaje (es lo que tiene viajar a las antípodas) llegamos a Auckland, capital de Nueva Zelanda donde recogemos nuestros coches y nos lanzamos rumbo a la aventura. Nuestro primer destino será dirigirnos al norte, hacia la denominada Bay of Islands, un paraíso tropical con más de 130 islas (de ahí su nombre), playas blancas y aguas azul turquesa, cuyo atractivo principal es embarcarse y descubrir a bordo de un barco los rincones de la zona norte de Nueva Zelanda y tratar de descubrir delfines, ballenas u orcas.
A partir de aquí emprendemos nuestro viaje rumbo al sur, descubriendo como cada pocos kilómetros cambia el paisaje, desde los paisajes tropicales del norte hasta los glaciares del sur. Nuestra primera parada será la península de Coromandel, de preciosas playas y pintorescos pueblecitos al borde del mar, lugar de relajamiento de los ciudadanos de Auckland. Seguimos conduciendo entre bucólicos prados llenos de ovejas lanudas para dirigirnos hacia Rotorua, uno de los puntos fuertes del viaje.
DESCUBRIENDO NUEVOS PAISAJES Días 8 a 13 Rotorua huele a azufre. Y no es una exageración. Por doquier se ven fumarolas que surgen del suelo, hay aguas termales por doquier y no es raro ver carteles ofreciendo baños de barro burbujeante. A parte de ser un importante enclave maorí, es el centro geotérmico de la isla, y el lugar idóneo para empaparse de la cultura de la isla y visitar los distintos parques geotérmicos donde podremos contemplar géiseres y piscinas sulfurosas con un abanico de colores como si se trataran de un caleidoscopio. Seguimos camino al sur, haciendo un alto en el parque de Tongariro, lugar mágico, sobrecogedor, con sus tres volcanes como centinelas de la vasta llanura y famoso por haber albergado el famoso reino de Mordor en el señor de los anillos. No hace falta una gran forma física para disfrutar de un paseo hasta sus cascadas, o aventurarse hasta descubrir las lagunas turquesas perdidas entre las laderas negras de los volcanes. Desde Wellington tomaremos el ferry que nos conducirá hasta Picton, en la isla sur.
LA MAJESTUOSIDAD DEL SUR Días 14 a 20 Llegamos a la isla Sur. El paisaje va cambiando, salvo el impertérrito helecho que está por todas partes. La primera parada será la región de Marlborough, la mejor zona vinícola de la isla, y donde podremos para en alguna de las múltiples bodegas de la zona a degustar algunos de sus caldos.
Recorremos la costa oriental, disfrutando de las colonias de leones marinos, hasta llegar a Kaikoura, un enclave privilegiado, con las montañas a nuestra espalda y el Pacífico de frente, donde no podemos dejar escapara la oportunidad de realizar una excursión para tratar de avistar ballenas u orcas. Dejamos la costa para atravesar las montañas, los denominados Alpes Neozelandeses, de espectacular belleza, hasta llegar a la otra vertiente de la isla, en el mar de Tasmania, para contemplar la espectacularidad belleza de los glaciares de Fox y Franz Josef, que nacen en las cumbres nevadas y desembocan prácticamente en el mar. Seguimos recorriendo con el coche los paisajes espectaculares, lagos, montañas y enclaves de ensueño nos harán cambiar varias veces la memoria de nuestra cámara de fotos, hasta llegar a Queenstown, la capital de los deportes de aventura. Aquí, los más atrevidos podrán saltar en paracaídas, hacer puenting, rafting, o simplemente pasear por los bonitos alrededores de esta ciudad, y utilizarla como base de operaciones para visitar los sobrecogedores fiordos de Mildford, con sus cientos de cascadas precipitándose hacia el mar desde lo alto de las cumbres o el Monte Cook, techo de Nueva Zelanda con 3.755 metros
LAS CIUDADES DE LA COSTA PACÍFICA Días 21 a 24 Regresamos poco a poco hacia Christchurch, visitando la pintoresca región de los Catlins, a las afueras de Invercargill. Aquí podremos explorar pequeñas aldeas, carreteras comarcales serpenteando entre colinas y acantilados que rompen contra las aguas que vienen de la Antártida, antes de llegar a Dunedin, ciudad universitaria por excelencia y enclave magnífico para observar pingüinos, focas y leones marinos, antes de poner rumbo a Christchurch, punto final de nuestro viaje.
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