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CAMINO A SIBERIA Días 1 a 8 Aprovecharemos para descansar un día en Ulan Bator para acostumbrarnos al nuevo horario y reponernos del largísimo viaje, visitando los monasterios de Gandan Khiid y el palacio de invierno, el museo de Historia Natural para conocer un poco la cultura del país y realizando las últimas compras necesarias en el mercado negro de cara a equiparnos para la aventura.
Ya desde aquí alquilaremos una furgoneta con conductor y nos dirigiremos por los polvorientos caminos, atravesando valles infinitos, hasta el lago Khovsgol Este lago almacena el 2% de la resera mundial de agua dulce. Tan puro y límpido que se puede beber directamente de él (los mogoles alardean que es la mayor reserva de agua prístina del planeta). Con una extensión de 130 km de largo por 30 de ancho, podremos cabalgar entre sus praderas y bosques al pie de montañas de 3000 metros , donde habitan varias familias de la etnia Tsataan, practicantes del samanismo y de una cultura milenaria al borde de su extinción, frontera con Siberia, donde alquilaremos unos caballos y haremos una excursión de un par de días, donde podremos disfrutar galopando entre praderas y bosques al pie de montañas de más de 3.000 metros, sintiendo el verdadero sentido de la palabra remoto en un paraje idílico y acampando a la orilla del lago tan solo iluminados por la luz de las estrellas. ATRAVESANDO UN PAIS SIN BARRERAS Días 9 a 17 Desde la frontera norte del país, nos dirigiremos constantemente hacia el sur, atravesando numerosas praderas interminables, que acaban allí donde no alcanza la vista, acamparemos en la estepa, cercanos a los Gher Las blancas tiendas circulares que podremos ver desperdigadas por las praderas de Mongolia, es quizá el icono más característico del país. Llamadas Gers , siguen siendo la vivienda de la inmensa mayoría de los habitantes de Mongolia. Para estas tribus nómadas, es fácil de transportar y se monta en un par de horas. Una vez en las praderas, no nos faltarán invitaciones para visitar uno de estos Gers y comprobar su universal disposición. Una estufa central (zuukh) con salida de humos por la apertura circular del techo (toon), donde cocinan y calientan la estancia y el khoimor , el lugar de los ancianos, al fondo de la estancia, y al fondo, el altar familiar, con fotos de familiares e imágenes budistas. de sus habitantes nómadas, y compartiremos sus costumbres, veremos sus rebaños de toros, yaks y camellos en libertad, haciendo en un lugar idílico como es el Tsagaan Nuur o gran lago Blanco, donde podremos probar de nuevo nuestras grandes dotes de jinetes mongoles, o visitar Tsetserleg, una ciudad puramente mongola, donde en sus alrededores podremos relajar nuestros cuerpos tras duras jornadas en la furgoneta en alguna de las numerosas aguas termales que salpican la cordillera de Arkhangay, antes de adentrarnos en el desierto más árido del planeta: El desierto del Gobi EL PASO DE LAS TROPAS DE GENGHIS KHAN Días 18 a 23 Cuenta la leyenda, que el desierto del Gobi, el segundo más grande del
mundo en extensión, se produjo por el pisoteo de las tropas de
Genghis khan En el año 1162, nació Temujin, hijo de un jefe tribal asesinado cuando tan solo contaba con 9 años y desde entonces luchó por sobrevivir junto a su familia. De adolescente asesinó a sangre fría a su hermano por robarle uno de sus peces y a los 20 años se erigió como el líder del clan Borjigin Mongol. En 1189 se le concedió el nombre de Genghis Khan (rey universal) y en el año 1206 declaró el nacimiento del imperio Mongol, proclamándose líder supremo. Desde los años 1215 al 1225 conquistó el mayor imperio conocido por el hombre, abarcando desde lo que es actualmente China, hasta las puertas de Europa., gracias a la fuerza de sus caballos y la fiereza de sus guerreros, que conseguían estar varios días cabalgando sin parar, alimentándose tan solo de la sangre de sus monturas. Genghis Khan murió en el año 1227 a la edad de 66 años. El paradero de su tumba aún es un misterio, ya que las 800 personas que asistieron a sus funerales fueron ejecutadas para mantener el secreto. Hoy en día cazadores de tesoros aún albergan la esperanza de encontrar las toneladas de oro y joyas que alberga. en su conquista de toda Asia. Es poco probable que encontremos alguno de los temibles guerreros que poblaban estas estepas hace 8 siglos, pero sí las dunas de Khongoryn Els, con hasta 800 metros de altura y más de 100 kilómetros de largo por 12 de ancho. Antes de emprender el viaje de regreso a casa, podremos dormir una noche en las dunas y disfrutar d eun mágico amanecer o visitar el cañón de Yoli Ann, donde pese a encontrarse en mitad del desierto más árido del mundo, el hielo permanece en sus entrañas durante casi todo el año.
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