ATENAS, HISTORIA Y BULLICIO Días 1 a 2

Tan pronto llegamos a Atenas nos lanzaremos a explorar el pintoresco y laberíntico barrio de Plaka. Situado a los pies de la Acrópolis, es una de las zonas más atractivas de la ciudad y la mejor manera de zambullirse e impregnarse de lleno en la atmosfera griega. Cuando nuestros pies no puedan más y necesitemos un descanso, nos deleitaremos con una cena en una de las tabernas típicas de la zona donde degustaremos la gastronomía más auténtica y una gran variedad de platos griegos en restaurantes a los que no llegan los turistas.Visitaremos la famosa Acrópolis, icono de un país y una civilización, y exploraremos su nuevo museo que está considerado como uno de los museos arqueológicos más importantes del mundo. Y si todavía te quedan fuerzas y ganas, podremos ir a visitar el museo arqueológico, que guarda los tesoros de la antigüedad griega. 

 

MILOS, ESA JOYA POR DESCUBRIR Días 4 a 6 

Nos acercaremos al puerto del Pireo, el famoso puerto de Atenas que lleva recibiendo embarcaciones desde hace más de 2.500 años, abandonando Atenas rumbo a Milos, también llamada “la isla de los colores” No es tan conocida como otras islas del Egeo, pero eso hace que sea mucho más acogedora y sorprendente. Milos es una isla acogedora y encantadora, con coloridas formaciones rocosas, sus casas blancas con ventanas azules, un mar cristalino con la paleta de azules más intensos que hayas visto nunca, playas increíbles y buena comida. A diferencia de otras islas, en Milos se respira una tranquilidad que incita a disfrutar de esta preciosa isla.

Pasaremos 3 días recorriendo la población de Adamas, donde se concentran la mayor parte del alojamiento y servicios de la isla, y desde allí recorreremos otros puntos de la isla como Plaka, emplazado en lo alto de una colina y desde donde podremos contemplar las espectaculares puestas de sol o alguna de las playas de los alrededores donde poder disfrutar de este mar turquesa, como la de Sarakiniko y sus curiosas formaciones rocosas, la de Paliorema al pie de unas antiguas minas o la de Papafragas y su cueva natural.


MYKONOS Y SANTORINI, LOS ICONOS DE GRECIA Días 7 a 12

Nuestro siguiente destino será la famosa isla de Mykonos, donde convergen la mayor parte del glamour y los millonarios en sus yates de esta parte del mediterráneo. Y es que sus playas y su animada vida nocturna (y diurna) atraen a muchos turistas. Antes de dejarnos atrapar por su ambiente, pasearemos por Hora, la capital de Mykonos. Un agradable pueblo de estrechas y empedradas calles que forman un laberinto donde siempre es agradable perderse. Y si todavía queremos ganas de playa, siempre podemos ir a alguna de las múltiples que pueblan la isla, con sus terrazas y chiringuitos siempre dispuestos a atrapar al foráneo.

Tras un par de días en Mykonos acabaremos con Santorini, la última de nuestras islas Cícladas y sin duda icono de Grecia, con sus típicas casas blancas y azules asomadas a un impresionante acantilado de 300 metros. Visitaremos Fira, la capital de la isla también conocida como Oia, donde pasearemos por sus empradas calles, con el sol iluminando las casas blancas hasta llegar al borde del acantilado y admirar una de las mejores vistas del mar que jamás verás. En Fira disfrutaremos de sus vistas, sus calles, sus terrazas al sol y ver como se pone el sol desde alguno de sus restaurantes y, cuando cae la noche, respirar la calma que se respira por sus calles al evaporarse la mayor parte de los turistas.

El resto de los 3 días que pasaremos en Santorini los dividiremos entre conocer el resto de aldeas como Firostefani o Imerovigli, mucho más tranquilas que Oia, donde se juntan la mayor parte de los turistas para contemplar desde allí el atardecer y disfrutar de alguna de sus playas. Estas no son de arena, al estar Santorini emplazado en una antigua caldera volcánica, sino de piedra, pero eso no quita para disfrutar del agua cristalina de Santorini, que es sin duda espectacular.

Cogeremos con pena el ferry de vuelta a Atenas donde descansaremos la última noche antes de despedirnos de este maravilloso país, que sin duda alguna se nos habrá metido en el corazón para siempre.