EL PRIMER CONTACTO Días 1 a 3

Nada más aterrizar en Delhi nos sorprenderá el país. Difícil de describir los primeros sentimientos que afloran. Te ves rodeado de gente y te pierdes en el caótico tráfico de sus calles, entre animales sueltos, rickshaws, tenderetes callejeros…. ¡Esto es la India!

Empezaremos a adentrarnos en la cultura de este país (dada su extensión y diversidad cultural, más de 1000 millones de habitantes y más de 1.600 lenguas y dialectos, hay quien lo tacha de continente) visitando el Fuerte Rojo, una ciudad fortificada cuya visita es imprescindible, la mezquita de Jama Masjid, paseando por el popular bazar de Chandni Chowk y visitaremos la tumba de Gandhi en el parque de Raj Ghat. 


RAJASTHAN, LA TIERRA LOS MAHARAJÁS Días 4 a 9

Nos adentraremos en la región más exótica de India: Rajasthan. Un largo tren nos llevara hasta Jaisalmer , ciudad-fortaleza oasis entre las arenas del desierto del Thar, y que nos deslumbrará cuando las luces del atardecer se relejen sobre el fuerte emplazado en lo alto de la colina. Pasear por el laberíntico trazado de las calles del fuerte admirando las numerosas havelis que surgen tras cada esquina, admirar la belleza de los templos jainistas, contemplar las vistas desde lo alto del fuerte y realizar una pequeña incursión en camello por las estribaciones del desierto del Thar nos recompensarán del esfuerzo por el largo viaje que ha supuesto llegar a una de las ciudades más hermosas de India.

Nuestro siguiente destino será Jodhpur la ciudad azul, donde visitaremos el enorme fuerte, Meherangarh, dominando la ciudad desde su privilegiada situación. Este fuerte, aun propiedad del marajá de Jodhpur y erigido sobre una colina 125 metros más elevada que el resto de la ciudad, bien merece un recorrido entre sus diferentes palacios y salas, con un pequeño museo con artículos utilizados por la nobleza india, para después pasear entre sus callejones pintados de un intenso color azul celeste. 


EL PASO A LA NUEVA VIDA Días 10 a 17

Nuestro siguiente objetivo es para visitar el icono más conocido de la India, y es que Agra, es más conocida mundialmente por albergar el mayor monumento construido por amor, el Taj Mahal. Levantado por el Sha Jahan como mausoleo para su esposa, Mumtaz Mahal (la elegida de palacio), este estallido de mármol blanco se tiñe con los distintos colores con que lo baña la luz del sol a lo largo del día y merece la pena disfrutarlo desde todas sus vertientes, para posteriormente contemplar el fuerte de Agra, una inmensa fortaleza desde cuyas ventanas se puede contemplar el Taj Mahal a orillas del río.

Un largo viaje en tren nos llevará hasta Varanasi (o Benares), la ciudad de Shiva, y uno de los puntos más impactantes del viaje. Visitaremos la ciudad, nos daremos una vuelta en barco por el Ganges y contemplaremos sus ghats, donde se realizan las abluciones rituales del hinduismo, y observaremos de cerca el interés de los hindúes por este río sagrado: rituales crematorios, los baños de la gente y como la vida gira en torno al río sagrado. Este ambiente tan distinto y rituales tan diferentes causan siempre una gran impresión en nosotros los occidentales, por eso es bonito sentarse a observar como transcurre la vida a orillas del Ganges.

Un largo tren nos llevará de nuevo a Delhi desde la ciudad sagrada, pero a estas alturas.... ¿qué más da coger otro tren más en India?