RECORRIENDO EL MEKONG Días 1 a 8

Comenzamos nuestra aventura en el norte de Tailandia, concretamente en Chiang Rai, para poder cruzar la frontera por Laos por Chiang Khong. Aprovechando que estamos frescos, podremos realizar un trekking de uno o dos días por las aldeas Khamu que existen al noreste de Huay Xai, para descubrir a parte del modo de vida de estas aldeas tribales, las numerosas cuevas calizas que pueblan esta región.


Desde Huay Xai tomaremos un barco con el cual navegaremos en una apacible travesía de dos días por las aguas del río Mekong, descubriendo las pequeñas aldeas que salpican las orilla de este gigante asiático, hasta alcanzar la mágica ciudad de Luang Prabang, a orillas del río Mekong y rodeada de montañas, donde podremos ver todos los templos que queramos (¡la ciudad alberga más de 50!) en esta ciudad Patrimonio de la Humanidad. El encanto de esta ciudad radica no solo en su entorno natural, sino en la arquitectura, no solo por los numerosos templos y el ambiente que dan los novicios ataviados con sus túnicas naranjas, sino por los edificios coloniales franceses que salpican la ciudad.


RUMBO AL SUR Días 9 a 15

Nuestro siguiente destino será Vang Vieng, una divertida ciudad anclada entre el verdor de la selva donde podremos alquilar unas bicicletas para explorar los alrededores y descubrir las numerosas cuevas kársticas que surgen entre los arrozales o si nos apetece algo más divertido, podemos descender bien en kayak o en un neumático de goma por el río Nam Song.

Seguimos rumbo al sur del país hacia la frontera con Camboya, por lo que nuestra siguiente parada será la capital del país: Vientiane, una pequeña ciudad construida a orillas del Mekong, quizá no demasiado atractiva para el viajero, ya que no hay demasiados monumentos salvo los wats de Si Saket, el Xieng Khuan o el Wat Ho Phra Keo, pero la amabilidad se sus gentes, el colorido de sus mercados, los tuks tuks por las calles, y el tomarnos una Beerlao a orillas del río en uno de sus numerosos cafés, hará que la veamos con otros ojos.

Un bus nocturno nos llevará hasta Pakse, capital de la provincia de Champasak, fronteriza con Camboya, donde podremos explorar la meseta de Bolaven, gran productora de café y repleta de cascadas o más al sur descubrir la región de las 4.000 islas, allí donde el Mekong alcanza los casi dos kilómetros de anchura  y su curso se bifurca en cientos de ramales creando un laberinto de islas donde la vida transcurre apaciblemente en este remoto rincón del país, entre arrozales, bueyes labrando y pescadores, antes de cruzar la frontera con Camboya.


LA CAPITAL PERDIDA Días 16 a 22

Llegamos a Camboya, un país que hasta hace poco estuvo sumido en una guerra civil llena de cuentos de terror cuyos habitantes quieren dejar atrás en la historia. Por supuesto que buscamos llegar a Angkor a maravillarnos con esta impresionante ciudad templo perdida en la selva durante siglos. Pero antes haremos una parada en Kratie para visitar los escurridizos delfines Irrawaddy de agua dulce si aún no los vimos en las 4000 islas.Finalmente llegamos a Siem Reap, a sólo 7 kilómetros de Angkor, la antigua capital del imperio Khmer. Durante un par de días aprovecharemos para recorrer este complejo de templos y palacios. Nos sentiremos cual Lara Croft en Tomb raider descubriendo templos y edificios devorados por la selva tal como fueron redescubiertos hace ya 150 años .

El conjunto arquitectónico de Angkor ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Con una extensión de casi 200 km2 refleja todo el esplendor del desaparecido Imperio Khmer, que que rigió en gran parte del sudeste asiático entre el siglo IX y XIII en que la ciudad fue saqueada por los siameses y abandonada al avance de la selva que la rodeaba, donde se perdió durante siglos, hasta que fue redescubierta en el año 1.860. El conjunto con más de 100 templos es famoso especialmente por los grupos de templos de Angkor Thom, Ta Prom y Angkor Wat. Así como la Terraza de los Elefantes, llamada así por los relieves de estos animales que lleva en su base. Se supone que se usaba como lugar ceremonial, donde se asomaban los reyes en el momento de las celebraciones de grandes victorias.

En nuestro final de viaje regresaremos a Bangkok en Tailandia desde donde volaremos de vuelta a casa. Si el tiempo nos lo permite haremos una visita al Gran Palacio de el Wat Phra Kaew o a perdernos entre los canales de esta ciudad.