ADAPTANDONOS A LOS PLACERES ASIATICOS Días 1 a 6

Nuestro primer contacto con Malasia es para caer de lleno en una coctelera de contrastes. Kuala Lumpur es moderna, multicultural y ecléctica. La silueta de las Torres Petronas, las que no hace mucho ostentara el oro en esa carrera por ser el edificio que más cera está de arañar el cielo dan sombra a una ciudad donde puedes desde subirte a uno de los monorraíles más modernos del mundo, pasear por una acera saltando las grietas y zanjas o pasear por el barrio chino, indio o malayo de esta variopinta metrópoli.


Aprovecharemos el mercadillo de fin de semana de Malaca para hacer una visita en su mayor momento de esplendor de la semana. Malaca, la joya histórica de Malasia donde las culturas china, islámica y europea se unen para invitarte a descubrir a pie esta agradable ciudad y descubrir sus rincones, donde un templo budista se asienta junto a una tienda de antigüedades y los restaurantes locales se disputan la fama de preparar la mejor comida de todo el país.

Continuaremos nuestra aventura internándonos en las denominadas Cameron Highlands, un conjunto de aldeas a 1500 metros de altura, rodeadas de suaves colinas y campos de té. Con un clima privilegiado, antiguamente era el lugar de retiro de la alta sociedad inglesa, y hoy en día es una de las zonas más agradables del país. Con una amplia red de senderos donde poder realizar excursiones de todos los niveles, o disfrutar de las espectaculares vistas de los campos de té.


LA ANTIGUA CAPITAL COLONIAL Días 7 a 13

Y tras el paisaje de los campos de té, tomaremos rumbo norte hacia Georgetown. Si hablamos del sudeste asiático nos viene la idea de indochina y sin dudas esta ciudad refleja como pocas ese mix de la época colonial británica donde el motor del comercio mundial aglutinaba en estratégicos puertos gentes de todo el mundo y donde convivían la población china con sus pagodas y la población india con sus templos budistas y toda la opulencia de las mansiones coloniales. La isla de Penang nos ofrecerá muchas opciones de visitas. Sin duda no podemos dejar de visitar el templo Kek Lok Si Temple, la mayor pagoda budista de todo el país, y disfrutar de las magníficas visitas de la colina.

¿Nos damos un baño? Desde Georgetown cogeremos largo viaje a la costa oriental de la península para deleitarnos escuchando el arrullo del mar de la China Meridional. Y para ello nada mejor que disfrutar durante unos días en las paradisíacas islas Perhentian, donde podremos nadar, bucear o simplemente disfrutar de la belleza de este paraíso terrenal. Tras esta recogedora parada subiremos a un avión que nos llevará a Borneo, nuestro siguiente destino ... 


LA INDOMITA BORNEO Días 14 a 19

Llegamos a Kuching, en el extremo sur del país, donde exploraremos los alrededores de esta ciudad que tienen mucho que ofrecer al incansable viajero, pero entre las atracciones destaca sin duda el parque Nacional de Bako, de deliciosas playas e interesantes paseos donde se pueden descubrir especies endémicas como el raro espécimen de mono narigudo. Pero hablando de primates, en la Reserva Natural de Semenggoh podremos observar a los orangutanes en su hábitat natural, una experiencia que solamente se puede hacer en ésta isla. Como también sólo se puede hacer aquí es contemplar la flor de la rafflesia, que llega a alcanzar más de un metro de diámetro, la flor más grande del mundo.

También desde Kuching nos adentraremos al interior de la isla para visitar las aldeas de la población local y si podemos aprovechar y alojarnos en una  comunal longhouse. Estas tradicionales construcciones son casas-poblados de varios centenares de metros y conviven juntas todas las familias y podremos pasar una noche con ellos y conocer así su peculiar forma de vida.


UNIÓN DE CULTURAS Días 20 a 24

Cambiamos las profundas selvas de árboles centenarios por la jungla de acero y cristal: ¡Singapur nos espera! Y es que esta ciudad-estado es sin duda una de las metrópolis más atractivas del planeta. Repleta de centros comerciales para los amantes de las compras, es una delicia conocer su pequeña India y su atractivo barrio chino y pasear al atardecer por el Marina Bay, contemplando cómo se van encendiendo las luces de los rascacielos mientras los ejecutivos se sientan en alguna de las espléndidas terrazas a tomarse un merecido refrigerio. Con este buen sabor de boca cogeremos un vuelo que nos lleva de regreso a España.