LAS CIUDADES DE LA COSTA DEL PACÍFICO Días 1 a 7

Tras un larguísimo viaje (es lo que tiene viajar a las antípodas) llegamos a Christchurch, la ciudad más "british" del país. Tras reposar del largo viaje, nos montamos en el coche dispuestos a descubrir la isla. El primer impacto será con la desbordante naturaleza del país. Tras serpentear por colinas, nos topamos de frente con las aguas azul metal del lago Pukaki, que nos da la bienvenida ante el imponente monte Cook, techo de Nueva Zelanda con 3.755 metros, y desde donde Hillary se preparó para su expedición al Everest.

Volveremos a la costa donde después de visitar Dunedin, ciudad universitaria por excelencia y enclave magnífico para observar pingüinos, focas y leones marinos, donde podremos explorar pequeñas aldeas, carreteras comarcales que culebrean entre colinas y acantilados que rompen contra las aguas que vienen de la Antártida, antes de llegar a la pintoresca región de los Catlins, a las afueras de Invercargill.


LA MAJESTUOSIDAD DEL SUR Días 8 a 15

Lo que nos espera ahora es una de las maravillas de la isla sur. Serpenteando montañas y lagos llegamos a la costa de los fiordos para navegar el magnífico fiordo de Mildford, con sus cientos de cascadas precipitándose hacia el mar desde lo alto de las cumbres que lo custodian. Desharemos parte del recorrido hecho para llegar a Queenstown, la capital de los deportes de aventura. Aquí, los más atrevidos podrán saltar en paracaídas, hacer puenting, rafting, o simplemente pasear o hacer trekking por los bonitos alrededores de esta ciudad.Seguimos recorriendo con el coche los paisajes espectaculares, lagos, montañas y enclaves de ensueño que nos obligarán a cambiar varias veces la memoria de nuestra cámara de fotos.

Cruzaremos nuevamente a la costa occidental sobre el mar de Tasmania, para contemplar la espectacularidad belleza de los glaciares de Fox y Franz Josef, que nacen en las cumbres nevadas de los Alpes Neozelandeses para desembocar prácticamente en el mar. Volveremos a cruzar hacia la costa oriental para llegar a la península de Kaikoura , hogar de colonias de leones marinos. Un enclave privilegiado, con las montañas a nuestra espalda y el Pacífico de frente, donde no podemos dejar escapar la oportunidad de realizar una excursión para tratar de avistar ballenas u orcas.

Nos despedimos de la isla sur haciendo una visita a algunas de las bodegas de la región de Marlborough, la mejor zona vinícola de la isla, y donde podremos parar en alguna de las múltiples bodegas de la zona a degustar algunos de los famosos caldos neozelandeses. Desde Picton cogeremos un ferry hasta Wellington.


DESCUBRIENDO NUEVOS PAISAJES Días 16 a 19

Cambiamos de isla pero no de país y salvo por los helechos que están por todas partes, veremos que la isla norte no tiene nada que ver con el sur. Rotorua es el centro maorí del país y además huele a azufre. Y no es una exageración. Por doquier se ven fumarolas que surgen del suelo, hay aguas termales por doquier y no es raro ver carteles ofreciendo baños de barro burbujeante. A parte de ser un importante enclave maorí, es el centro geotérmico de la isla, y el lugar idóneo para empaparse de la cultura de la isla y visitar los distintos parques geotérmicos donde podremos contemplar géiseres y piscinas sulfurosas con un abanico de colores como si se trataran de un caleidoscopio.

Seguimos camino al sur, haciendo un alto en el parque de Tongariro, lugar mágico, sobrecogedor, con sus tres volcanes como centinelas de la vasta llanura y famoso por haber albergado el famoso reino de Mordor en el señor de los anillos. No hace falta una gran forma física para disfrutar de un paseo hasta sus cascadas, o aventurarse hasta descubrir las lagunas turquesas perdidas entre las laderas negras de los volcanes.


FIN DE FIESTA EN LA METRÓPOLIS Días 20 a 23

El tiempo va mejorando y cada vez va haciendo más calor, y ya es tiempo de ir a la playa. Viajando a través de bucólicos prados llenos de ovejas lanudas llegaremos al norte de la isla. Exploraremos la península de Coromandel, de preciosas playas y pintorescos pueblecitos al borde del mar, lugar de relajamiento de los ciudadanos de Auckland.

Finalmente llegamos a Auckland, capital de Nueva Zelanda, la ciudad de las velas, donde podremos disfrutar de su aire cosmopolita y si nos sobran alguno días iremos a explorar la Bay of Islands, un paraíso tropical con más de 130 islas (de ahí su nombre), playas blancas y aguas azul turquesa, cuyo atractivo principal es embarcarse y descubrir a bordo de un barco los rincones de la zona norte de Nueva Zelanda y tratar de descubrir delfines, ballenas u orcas.