DESCUBRIENDO ASIA CENTRAL: BIENVENIDOS A SAMARKANDA Días 1 a 4

Volaremos a Tashkent, capital de Uzbekistán. Esta ciudad limpia, de amplias avenidas arboladas y numerosos parques, pese a no detenernos más que un día para echar un rápido vistazo, nos agradará mucho más de lo que nos podemos imaginar.Pero es hora de conocer el Salón de la Fama de Asia Central, así que ponemos rumbo a Samarkanda, la legendaria, la mítica, el corazón de la ruta de la seda, el gran oasis de las caravanas que, tras atravesar China y vadear las terribles montañas, recuperaban fuerzas antes de emprender la travesía del desierto.El Registán es el corazón de Samarkanda. Esa foto que hemos visto cientos de veces pero que no consigue describir la majestuosidad y belleza ante la que nos encontramos. Compuesto de 3 enormes madrasas de grandes portones decorados con teselas, es el icono más famoso de la Ruta de la Seda y de toda Asia Central. Pero Samarkanda tiene mucho más que ofrecernos, como la mezquita de Bibi-Khanym o el espectacular conjunto de mausoleos de Shah-I-Zinda, muy cerca del simpático bazar de Siob, donde podremos degustar los sabrosos dulces uzbekos, así como el famoso pan de Samarkanda.Pero lo mejor de todo, es que, si Samarkanda es la ciudad más famosa del viaje, no es la más bonita, así que tras el primer contacto con la riqueza de Uzbekistán, ponemos rumbo a Bukhara, la ciudad más sagrada de Asia Central.

 

LA SAGRADA BUKHARA: LA HISTORIA VIVA Días 5 a 7

Bukhara es como un decorado de película. Imperturbable durante cientos de años, su casco antiguo no ha cambiado desde hace siglos, y en cualquier momento crees que puede doblar la esquina un rajá con su harén o un viejo explorador inglés.  Disfrutaremos perdiéndonos por sus calles y visitando sus numerosas madrasas, a cada cual más espectacular, contemplando sus numerosos minaretes como el de Kalon y las espectaculares murallas del Ark, la imponente fortaleza real, que fue habitada durante más de 1500 años hasta que los soviéticos la bombardearon. El interior está en ruinas, pero el exterior es simplemente impresionante.Bukhara es una sorpresa de bazares cubiertos, pequeños mercadillos por doquier. En cualquier pequeña madrasa, las habitaciones de sus antiguos estudiantes están hoy en día ocupadas por los artesanos locales, manteniendo el interior tal y como lo utilizaron los discípulos de la época.

LOS RINCONES DE LA COQUETA KHIVA Días 8 a 12

Nuestro siguiente destino es Khiva, la que antaño fue el centro de las caravanas de esclavos. Hoy en día no es necesario realizar un viaje de varias jornadas a camello evitando las violentas tribus del desierto de Kyzylkum, pero sí que necesitaremos una larga jornada en coche para alcanzar esta pequeña joya de la Ruta de la Seda.A Khiva la denominan como la ciudad-museo, y es que las callejuelas comprendidas dentro la ciudad amurallada, lo que denominan Ichon-Qala, aún huelen a historia. La fortaleza real, el denominado Kuhna Ark del siglo XII, nos recibe nada más cruzar las imponentes murallas. El resto son solo palacios de suntuosos interiores, madrasas de imponentes portalones y agradables patios y sorprendentes mezquitas desde donde, tras una peligrosa ascensión por empinadas escaleras de caracol, puedes acceder a lo alto de los minaretes y observar la belleza de Khiva a vista de pájaro.El regreso a Tashkent lo realizaremos mediante tren, para desde allí poner de nuevo rumbo a casa.