Disfrutar de un viaje con un grupo reducido

Aumenta el número de viajeros que prefieren viajar acompañados de gente que no conoce, pero que tiene los mismos intereses y deseos por descubrir y disfrutar al máximo de nuevos lugares, cada vez son más las personas que optan por viajar en grupo. Crece el interés por llevar a cabo rutas descubriendo entornos sorprendentes, exóticos, lejanos, rodeados de un grupo reducido de compañeros que quieren vivir ese mismo tipo de experiencias.

El motivo por el que se da este aumento de viajeros que prefieren ir acompañados de una pequeña cantidad de personas es, principalmente, la hermandad que se crea entre los componentes del grupo. No obstante, hay otros muchos motivos por los que se desea volver a repetir este tipo de experiencia y por el que se recomienda encarecidamente a amigos y familiares.

Consejos para viajar en grupo reducido

En Paso Noroeste consideramos que viajar en grupo es la forma en la que más intensamente, de forma segura y divertida se lo pasa un viajero, por lo que nos hemos volcado en ofrecer este tipo de servicio. Por nuestra parte, pondremos todo lo necesario para que el grupo se sienta cómodo, siempre a salvo de cualquier riesgo y tenga la oportunidad de conocer los lugares y aspectos más interesantes de cada destino.

Sin embargo, la mayor parte del trabajo para disfrutar del tipo de viajes que ofrece Paso de Noroeste va a depender de la actitud del propio viajero. El sistema se puede venir abajo si el compañero no se integra o actúa de forma egoísta.

Para entrar en contacto con las costumbres de la vida local, para vivir al máximo la experiencia de la naturaleza más salvaje e indómita, para disfrutar de ciudades monumentales… el grupo reducido será la mejor de las fórmulas, pero la actitud de cada uno de sus componentes es fundamental.

Por lo tanto, para vivir lo mejor posible este tipo de experiencia única, te pedimos que sigas los siguientes consejos.

Se tú lo que esperas de los demás

Aunque este primer consejo se podría aplicar al resto de nuestra vida en comunidad, cuando se viaja por lugares completamente desconocidos con la compañía de unos pocos viajeros, la educación, la colaboración, la ayuda, el respeto… incluso la alegría y el entusiasmo, se vuelven fundamentales.

Ser y actuar como esperas que sean y actúen los demás siempre tiene un efecto multiplicador. El resto de compañeros enseguida entrará en esa dinámica de cooperación, de amistad sin pedir nada a cambio, más que la oportunidad de tener una grata experiencia y compartirla.

Sonreír y ser optimista contribuye más que ninguna otra cosa a que el viaje se convierta en todo un éxito y en un buen recuerdo.

Ser flexible

En las muchas situaciones que se van a presentar en cualquier excursión con un grupo de personas, las dudas ante ciertas decisiones aparecerán. Con seguridad se darán momentos de cierto estrés, complicaciones en las que algunos integrantes opinarán de un modo y otros de otro. En estos momentos no se debe ser intransigente ni imponer la propia voluntad, por muy seguro que se esté. Habrá que aceptar la opinión de los demás, valorarla y llegado el caso someterse a la decisión de la mayoría. Los viajes de aventura, ideales para realizarlos con grupos reducidos, suelen ser cambiantes, llenos de decisiones rápidas, reestructuraciones… cuanto antes se acepte esta fórmula, antes se disfrutará de ella. Estas soluciones instantáneas forman parte de la aventura y hay que saber llevarlas con cintura.

Donde fueres, haz lo que vieres

Otra de las grandes frases universales útiles para toda clase de situaciones que la vida plantee se vuelve muy importante en un viaje con un grupo reducido. El motivo es que, en buena medida, este grupo va a depender de la actuación que cada uno de sus componentes tenga en las relaciones con el entorno y con los ciudadanos de cada lugar.

Según el modo en que se enfrente cada viajero de forma particular a las diversas culturas, situaciones y características de los espacios que se visitan, se modulará en cierto grado la forma en que los compañeros perciban estos mismos entornos. De modo que no hay que quejarse porque llueve demasiado o la temperatura no baja, no hay que ridiculizar las religiones o la forma de vestir de los habitantes.

Una excelente recomendación para visitar y conocer una ciudad, región o país, es actuar como lo hacen sus ciudadanos, mimetizándose con ellos, dejando de lado, en la medida de lo posible, el disfraz de turista y portándonos como uno más.

La empatía

Como ya se ha mencionado al principio de este artículo, la posibilidad de que sucedan cambios imprevistos es elevada, y no se está solo para tomar una decisión. Si se altera cualquier plan, el nuevo proyecto debe estar consensuado por la mayoría del grupo. La empatía, por tanto, cobra un gran valor. Si hay que quedarse sin probar el excelente menú de ese restaurante por unos bocadillos en un pequeño pueblo, habrá que aceptarlo y disfrutarlo igualmente.

Hay que escuchar, entender y estar dispuesto a cambiar por el bien del grupo.

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