Meteora, tocando el cielo

Desde Paso Noroeste, ofrecemos viajes a todos los rincones del mundo. Y siempre tenemos la impresión de que esos rincones enigmáticos se encuentran en países lejanos, aunque no siempre es así. Europa alberga rincones sacados de películas de ciencia ficción, y en esta pequeña presentación de nuestro viaje por Croacia, Albania y norte de Grecia, os vamos a enseñar un rincón muy especial.

Ubicada al norte de Grecia, en la llanura de Tesalia, muy cerca de la ciudad de Kalambaka y en pleno valle del río Peneo, se encuentra uno de los paisajes más extraordinarios y abrumadores de la Tierra. Un espacio único en el que la obra humana y la naturaleza han encontrado el equilibrio para ofrecer una belleza enigmática y sorprendente, que se resiste a la lógica y a la gravedad.

Paisaje de Meteora

Paisaje de Meteora

Y es que el espectáculo visual no es para menos. Un inmenso valle se abre ante la mirada atónita del viajero, que no puede entender cómo es posible que existan estos gigantescos monumentos de piedra, creciendo a más de 600 metros del suelo, que queda mudo cuando descubre que en los puntos más altos de estas columnas existen unos fabulosos monasterios que datan aproximadamente de siete siglos atrás. Una época en la que resulta poco menos que imposible que se pudieran ocupar y construir estas edificaciones en lugares tan altos e inhóspitos.

Antes de introducirnos de lleno en lo que implica una visita a este lugar, es recomendable conocer un poco de su historia, para calibrar su importancia e interés.

Un poco de Historia

El acercamiento a la historia de Meteora, que traducida literalmente significa “rocas en el aire”, se debe realizar mediante una división fundamental. Por un lado, se ha de conocer el movimiento geológico y, por otro, el humano.

Historia geológica

Para entender este conjunto monumental hay que remontarse a 30 millones de años atrás, cuando se produjo el proceso geológico tan extraordinario que sufrió todo este suelo.

Este extraño espectáculo de columnas de roca se inició en el momento en el que el lecho de un río se fue formando a base de la deposición de conglomerado y arenisca, acumulándose durante milenios.

Posteriormente, este río consigue una nueva salida al mar, momento en el que el macizo rocoso se eleva para, después, con el paso del tiempo, ir erosionándose y, con la inestimable ayuda de terremotos, hundirse definitivamente para conformar estos riscos escarpados tan originales.

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Historia humana

Hasta aquí, un breve resumen de su historia geológica, la mitad de lo que se viene a apreciar en este lugar. La otra mitad le corresponde a la mano humana, que fue modelando y adaptando el entorno para poder vivir aquí desde hace más de 50.000 años. Durante esos primeros tiempos, hasta hace aproximadamente 5.000 años, Neardentales y Sapiens fueron instalándose en las cuevas que estas rocas ofrecen de forma natural como refugio.

Pero, lo que en realidad interesa al turista, son las estructuras que comienzan a datarse en el siglo IX, a cargo de monjes ermitaños que aprovechaban estas cuevas y fisuras entre las rocas para convertirlas en su hogar. Posteriormente, a finales del siglo XI, se crea una pequeña comunidad de ascetas usando el primero de los riscos, alrededor de la iglesia de Theotokos, con el fin de encontrar la purificación del alma negando los placeres materiales.

Sucesivos hechos históricos van empujando a los monjes a colonizar las cimas de las rocas de Meteora. El primero de ellos fue el avance turco en 1344, que provocó que la congregación del monje Athanasios Koinovitis se trasladase desde el monte Athos hasta Meteora, donde se construye el primero de sus monasterios, el conocido como Gran Meteoro, un edificio inexpugnable, pues solo se podía acceder a él izando escaleras desde arriba, proveyéndose de lo necesario a través de cestos trasladados con cuerdas.

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Con el paso del tiempo, diferentes monjes y congregaciones van construyendo sus propios templos en las cimas de estas columnas rocosas hasta llegar a 24. Durante los siglos XVI al XIX, se vive con cierta paz, salvo por ocasionales revueltas locales. Pero en el siglo XIX, comienza una etapa más violenta, coincidiendo con la independencia griega. La peor parte llegó con la 2ª Guerra Mundial, ya que la resistencia se oculta en estos monasterios, lo cual no impide que la Alemania nazi bombardee tanto la cercana población de Kalambaka como algunos monasterios sospechosos de proteger a estos soldados del pueblo.

En 1988, seis de trece monasterios de los 24 que existían quedan en buenas condiciones y pasan a ser nombrados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Cómo ver Meteora

Para ver en toda su magnitud Meteora, lo mínimo imprescindible es dedicarle un par de días, lo que significa pasar una noche en la zona. Debemos calcular que, desde Atenas, donde se encuentra el aeropuerto más cercano, hasta Meteora hay cinco horas de carretera.

Los dos pueblos en los que se puede descansar por cercanía son Kastraki y Kalambaka, los dos son bastante bonitos, pero Kalambaka tiene más vida y está más cerca.

Población de Kalambaka

Población de Kalambaka

A pie

Meteora comienza justo donde termina la zona urbana de Kalambaka, lo cual es una opción estupenda para llegar a pie, cruzando por senderos que salen desde el norte e ir introduciéndose poco a poco en la magia de este lugar.

Existe un sendero principal que es muy fácil de tomar y seguir, comienza desde la ciudad vieja y llega directamente hasta dos de los considerados monasterios principales; el de Agia Trias y Agios Stefanos.

Si se decide disfrutar del entorno visitando todos los monasterios caminando, existe un recorrido circular que tiene aproximadamente 10 kilómetros de extensión. Un camino que, por otra parte, no es sencillo de cubrir, ya que está formado por un sinfín de subidas y bajadas, escaleras interminables que pueden ser un auténtico suplicio si se visita en verano, ya que se alcanzan temperaturas elevadas que es refractada por la propia roca, aumentando la sensación de bochorno.

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Por carretera

La otra opción es la carretera, bastante menos exigente a nivel físico, aunque, como cabe imaginar, pierde esa dosis de magia que muchos de nosotros vamos buscando en espacios desconocidos.

Meteora está abierto al turismo, por lo que existe una amplia cantidad de opciones para llegar, ya sea utilizando un coche propio o alquilado, motos, quads, bicicletas o transporte público. Esta última opción es la menos recomendable, ya que obliga a estar pendiente de unos horarios determinados.

La carretera está bien señalizada y no representa peligro, permitiendo ver todos los puntos interesantes fácil y rápidamente.

Vestimenta

En cualquier caso, viste zapatos cómodos, preferiblemente de trekking, ropa que transpire, usa crema solar si lo necesitas (siempre ecológica), y vestimenta que sea apropiada para entrar en lugares de culto religioso, es decir, que hombros y piernas vayan cubiertos. En este sentido, la mayoría de los monasterios prestan ropa si no se va adecuadamente, según el criterio de los monjes. Una ropa, que, por otra parte, estará disponible o no, dependiendo del número de turistas que en ese momento estén haciendo uso de ellas.

Qué ver en Meteora

Con la visión del espectáculo que ofrece el valle y las estructuras rocosas, ya habrá merecido la pena el viaje, pero, lógicamente, no nos podemos quedar en eso. Realizar una ruta por los monasterios es inevitable.

Los monasterios tienen diferentes horarios de apertura que van a depender de la temporada; la de verano, del 1 de abril al 31 de octubre, y la de invierno, del 1 de noviembre al 31 de marzo. Por otro lado, según el culto, existen días en que la visita no es posible. Para horarios y aperturas, lo más aconsejable es informarse en la propia Kalambala o en Kastraki antes de organizar la visita.

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El acceso a los monasterios tiene un coste de 3 euros por persona y no se encuentran habilitados para personas con problemas de movilidad ni para carros de bebé.

Los monasterios que se pueden y deben ver son los siguientes:

Monasterio Roussanou

El primero de los monasterios a visitar va a depender de la ruta elegida. Nosotros comenzamos esta lista por el único que está habitado por monjas y, posiblemente, el que mejores vistas tiene. Se estima que su construcción puede estar datada en el año 1545 sobre las ruinas de una antigua iglesia. Para llegar hasta el pico donde se encuentra ubicado, hay que cruzar un puente desde otro pico.

Dentro de él, se pueden observar pinturas en sus paredes e iconostasis de madera. Merece la pena un paseo por sus cuidados jardines.

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Monasterio de San Nicolás

Angios Nikoalos Anapafsas es el otro nombre con el que se conoce este monasterio. Se piensa que su construcción data del siglo XII y que fue reconstruido en el XVI. Es el más cercano a Kastraki, por lo que, si se ha comenzado la ruta desde ese municipio, será el primero en visitarse. Se ubica en la cima de un meteoro (roca montañosa de Meteora) de unos 80 metros de altura, por lo que para subir hay que superar más de 200 escalones, entre la propia escalera y los que hay excavados en la roca.

Es uno de los más altos en cuanto a construcción, ya que tiene 3 plantas, aunque también el más pequeño, pues la base de roca donde se asiente es muy reducida. Pero las vistas que se tienen desde su mirador son grandiosas y en su interior se conservan, posiblemente, las mejores pinturas de todos los demás monasterios; pinturas y frescos hagiográficos de la época postbizantina, realmente espectaculares.

Monasterio del Gran Meteoro

Hasta el considerado monasterio más importante de Meteora se puede llegar en coche, por lo que suele estar siempre lleno de turistas. El también conocido como Monasterio de la Transfiguración se ha colocado sobre la roca más alta y más ancha de Meteora, ocupando una extensión de 20 hectáreas y con una altura de 613 metros sobre el nivel del mar.

Consagrado a la Metamorfosis de Cristo, fue construido en el siglo XIV por Anastasio, el primer monje que fundó un monasterio en Meteora. El nombre de este monasterio es como se conoce a todo este lugar. Para llegar andando, hay que superar 146 peldaños.

La iglesia que contiene está considera una de las más bonitas de toda Grecia, y es que está completamente llena de fabulosos frescos, convirtiéndola en uno de las principales representantes del arte de paleología-macedónica y de la escuela Cretense. Todo en este monasterio es espectacular: capillas, refectorio, biblioteca, museo e incluso las cocinas y bodegas, y todo se puede visitar.

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Monasterio de Varlaam

Uno de los más modernos, construido en el siglo XVIII. De especial interés, ya que en su interior se localiza un pequeño museo que muestra la historia de los monasterios de Meteora, por lo que subir los 140 escalones previos merecerá la pena. Es uno de los más grandes y también de los más hermosos.

Desde esta ubicación, se consiguen unas fabulosas vistas del Monasterio Gran Meteoro. Su interior es reconocible por la rica y hermosa decoración de su iglesia, cuenta con frescos con muy buena conservación. Es famoso también por su inconostasio recubierto por pan de oro, su biblioteca de manuscritos, objetos de arte sacro y su mobiliario exquisito.

Monasterio de la Santísima Trinidad

El Monasterio de Argías Triados se ubica a una altura de 535 metros sobre el nivel del mar, después de cruzar un atractivo desfiladero. Esta construcción del siglo XIV posee una bonita ermita que no es otra cosa que una rotonda que ha sido esculpida directamente en la roca. Posteriormente, se convertiría en capilla, decorándose con los actuales frescos hagioráficos.

Tras sus 300 escalones, se encuentran las ubicaciones de películas de James Bond o el Nido de Águilas, de la serie Juego de Tronos.

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Monasterio de San Esteban

Por último, dejamos el más nuevo de todos los monasterios de Meteora, datado en el siglo XVIII. Lo más sorprendente de este enclave es que el acceso se realiza gracias a un puente. Sus frescos son realmente impresionantes.

 

También Meteora para los deportistas

Para terminar, no hay que olvidar que además de sus evidentes atractivos históricos, culturales y geológicos, también representa un escenario de gran interés para la práctica de deportes, como el treking y la escalada.

En relación a este último, cabe añadir que Meteora está considerada por la comunidad internacional de escaladores como uno de sus destinos predilectos.

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Para los que disfrutan de las alturas y de la naturaleza, no hay mejor destino. Una opción para sacarle provecho a esta afición es la de apuntarse al Hiking and Scramble Tour of Great Saint, un evento que combina senderismo, pasos por vías ferratas y scrambling (subidas a través de grandes pendientes).

Así que ya sabes, si buscas un viaje diferente, en grupos pequeños para descubrir este rincón de Grecia, apúntate a nuestros viajes.

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