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Los paisajes naturales más alucinantes del mundo (1ª parte)

Por regla general, aquellos que nos consideramos viajeros somos amantes de la naturaleza, nos gusta contemplarla en su máximo esplendor, con la mínima injerencia humana posible, primitiva y salvaje.

Queremos que nos sorprenda, que nos inunde su belleza y nos deje K.O. cuando nos introducimos en ella. No podemos estar demasiado tiempo sin acercarnos a alguno de esos lugares en los que la naturaleza se sigue manteniendo fuerte y resiste al embate humano diario.

Cuando entramos en estos espacios, algo en nuestro interior se activa, se despierta y nos conecta con el pasado común. De algún modo, volvemos a ese pasado remoto, cuando todavía entendíamos que formábamos parte de algo mayor, del ecosistema Tierra, y no nos autoengañábamos repitiéndonos, una y otra vez, que somos el máximo exponente de la creación y que todo lo que nos rodea nos pertenece porque sí.

Este sentimiento de pertenencia, de no ser más que nada ni nadie, es mayor cuanto más nos sorprenden los espacios naturales, cuanto más hermosos, fascinantes y espectaculares son.

Y aunque no le quitemos la razón a Whitman cuando decía que una hoja de hierba no es menos que el día de trabajo de las estrellas, no podemos evitar rendirnos ante la belleza de lo grandioso.

En este sentido, hemos recopilado cinco lugares que dejan una huella imperecedera en todos aquellos que los han visitado. En este artículo se presentan 5 de un total de 10 lugares alucinantes que nuestro planeta ha creado para fascinación de nosotros, los mortales y que presentaremos en dos artículos diferentes para poder desarrollarlos con un poco más de extensión.

1.      Salar de Uyuni, en Bolivia

Posiblemente, uno de los destinos más espectaculares de toda Sudamérica, y esto no es decir poco. Se trata del salar más grande del mundo, es decir, los restos de un lago seco que ha creado el mayor desierto de sal de toda la Tierra, con una extensión de más de 12.000 kilómetros. Recibe el nombre de Uyuni por la cercana ciudad localizada al principio de este extraño espacio natural, y en la cual hay que quedarse antes de entrar en este desierto de cristal.

Los tours que se proponen para la visita de la enorme extensión blanca, que es el salar de Uyuni, en Bolivia, incluyen otros espacios muy atractivos del altiplano boliviano, entre los que destacan lagunas de colores, extrañas formaciones rocosas y una fabulosa fauna autóctona típica de estos desiertos.

El salar tiene una profundidad de 120 metros, compuestos por sucesivas capas de salmuera y barro lacustre, entre otros minerales. Además de litio, boro, potasio, carbonatos y sulfatos de sodio también se localiza la ulexita, conocida como la piedra televisión.

La visita guarda ciertos riesgos, como quedarse atascado en la temporada de lluvias o sufrir el mal de altura, ya que se superan los 3.600 metros de altitud.

Según la época elegida para la visita, encontraremos una versión distinta. Entre mayo y noviembre, cuando el tiempo es frío y las lluvias escasas, el entorno se convierte en un infinito mar blanco sin perspectiva, pero con una interesante y divertida posibilidad, la de hacer fotos con los diferentes efectos ópticos que se presentan.

El impresionante salar

El impresionante salar

Si la visita se lleva a cabo entre enero y febrero, es decir, en los meses cálidos, pero de lluvias, te vas a encontrar el salar convertido en un espejo, que como cabe suponer es un verdadero espectáculo. La mejor fecha para vivir este fenómeno es desde mediados de enero hasta finales de febrero.

Las visitas imprescindibles, ya que estás en el salar de Uyuni, son la Isla de Incahuasi, el cementerio de trenes, el desierto Siloli y el árbol de piedra, la Laguna Colorada, las Termas de Polques (donde podrás bañarte) y los Géiseres del Sol de Mañana.

 

2.      Las dunas de Sosussvlei, en Namibia

¿Qué se puede esperar del Namib, el desierto más antiguo del planeta? Pues nada más y nada menos que lo que se quiere cuando pensamos en un desierto de películas, inmensas dunas y oasis con pequeñas lagunas de agua.

Sentirse un Lawrence de Arabia no implica escribir Los siete pilares de la sabiduría, basta con sentir la esencia del desierto y amar estos entornos que han ayudado a los mejores hombres a profundizar en sus pensamientos y a convertirse en leyendas.

Las dunas de Sossusvlei, de Namibia, no pueden dejar a nadie indiferente. Y es que estas montañas de arena rojiza pueden llegar a medir más de 300 metros de altura, es decir, como un rascacielos de 60 pisos.

El rojo de las dunas y el azul del cielo forman una estampa única

El rojo de las dunas y el azul del cielo forman una estampa única

Este espacio natural se acerca a los 50.000 km2 y se incluye dentro del Parque Nacional de Namib-Naukluft, en el que se tiene acceso a espacios tan sorprendentes como el sendero de la Welwitschia, el Sandwich Harbor, las montañas del Naukflut o el cañón de Kuiseb.

Pero nada es comparable con la monumentalidad de los campos de dunas gigantescas de color anaranjado, tras alguna de las cuales se localizan piscinas pasajeras que han formado las aguas del río Tsauchab en las épocas de lluvias fuertes.

 

3.      Atacama, en Chile

No podemos negarlo, los desiertos ejercen una especial atracción sobre nosotros. Y es que a aquel que entra en un desierto se le abre la puerta para ver también su interior de una forma más clara y pura.

El desierto siempre ha sido cuna de profetas y sabios, Jesucristo, Mahoma y el propio Usul, necesitaron del desierto para su transformación, algo que entendemos cuando escuchamos nuestros propios pensamientos que nos susurran con voz de sabio cuando paseamos por el desierto de Atacama, en Chile, un lugar que está considerado como zona energética.

Este lugar sobrecogedor, uno de los más secos del mundo, asciende a más de 4.000 metros de altura dentro del llamado altiplano andino. En este desierto puede llover una vez cada 15 o 40 años, y se han llegado a registrar hasta 400 años sin una sola gota en su zona central.

El paisaje desértico de Atacama

El paisaje desértico de Atacama

Ubicado al norte de San Pedro de Atacama se localiza “El viejo que llora” el considerado como tercer campo de géiseres más grande del mundo, uno de los atractivos naturales que ofrece este espacio de singular belleza. En este lugar las fumarolas emergen de la tierra con una temperatura de hasta 85ºC.

Otros entornos naturales y ecosistemas que merecen la pena ser visitados en este desierto son las lagunas de Chaxa con reserva nacional de los flamencos, y Altiplánicas con vicuñas y aguas azules dando juego al espectáculo visual.

El Valle de la Luna que es parte de la cordillera de la sal, el Valle de la Muerte para practicar deportes extremos, la Laguna Cejar que tiene propiedades muy parecidas a las del Mar Muerto, el Volcán Lascar para practicar montañismo, el Valle Arcoiris, el Valle de Catarpe y el propio San Pedro de Atacama, además de hacer un Tour Astronómico (es uno de los mejores lugares del mundo para ver el cielo estrellado) deberán formar de un tour completo para poder afirmar con rotundidad que se ha visitado y se conoce Atacama.

4.      Zhangjiajie, en China

Nos trasladamos ahora a un lugar que no puede sustraerse de ser comparado con las montañas de la taquillera película Avatar. Con toda seguridad, el propio James Cameron se inspiró en estas enigmáticas y espectaculares columnas de piedra para recrear el mundo de Pandora.

El parque Nacional de Zhangjiajie de China forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1992, junto a otros espacios también bastante espectaculares que son de visita obligada una vez que se llega a este parque; la montaña Tianmen, el Gran Cañón y el Puente de Cristal.

El parque cubre unas 4810 hectáreas de extensión, por lo que se recomienda un par de días para verlo en toda su plenitud y convencerte de que estás viviendo una experiencia única en un lugar que encaja en la Tierra solo porque tú estás allí, porque, en efecto, parece que te encuentras en otro planeta.

El paisaje sin duda, de "película"

El paisaje sin duda, de “película”

No es para menos, las montañas, columnas grises y delgadas, casi colgando o levitando del aire, quedan a una altura sorprendente, sobresaliendo de la espesura verde que todo lo cubre, un pico vegetal de 1262 metros de largo y una variada riqueza en su flora y también en su fauna.

El parque se puede dividir en dos zonas diferentes, la zona alta, desde donde podrás observar este lugar desde las alturas, desde sus fabulosos miradores, y la zona baja, en la cual te quedarás igualmente impresionado al poder ver los picos desde abajo.

El Agujero Azul, de Belice

Para finalizar este primer recuento de lugares naturales espectaculares del mundo y después de haber estado en desiertos y montañas, toca darnos un chapuzón. Pero el baño que proponemos es, posiblemente, el más profundo y sorprendente en el que te puedas meter.

Este agujero es completamente circular, y está considerado como uno de los lugares más atractivos para buzos y científicos dedicados al estudio de los océanos. Está ubicado a 64 km de la costa de Belice (extremo noroeste de Centroamérica) y tiene nada menos que 300 metros de ancho y 125 de profundidad. Estas cantidades le otorgan el título de; El sumidero más grande del mundo.

El color azul que todo lo rodea se vuelve de un tono mucho más oscuro al llegar al agujero, signo de su profundidad. Al acercarnos a este extraño ojo marino, nos embarga una extraña sensación de desasosiego, nos produce una atracción parecida al vértigo y un temor primitivo nos eriza la piel, señal de que estamos vivos y queremos seguir profundizando en una experiencia que solo este lugar puede proporcionar.

Imagen aérea del Blue Hole

Imagen aérea del Blue Hole

Así que, si te atreves, hay que proceder a una inmersión y descubrir por uno mismo las maravillas que encierra este lugar producido por un derrumbe cuando todavía estaba en tierra firme, y que ahora se localiza en medio del segundo sistema de arrecifes más grande del mundo.

Por este motivo, al bucear en su interior nos da una sensación de viaje al pasado, pues podemos observar estalactitas en el área bautizada como “La Catedral”. A medida que se profundiza en la inmersión, se aprecia tres capas diferentes, pues el agua es tremendamente cristalina, aunque, como cabe esperar, cuanto más se desciende el agua se va enturbiando, hasta que parece que estás mirando a través de una cortina de humo.

En su superficie, es posible encontrarse con abundante vida marina, desde todo tipo de peces y corales hasta tortugas y tiburones.

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