De vez en cuando, recorriendo este mundo, la Naturaleza te recuerda que por mucho que nos empeñemos los humanos, ella es la que rige y gobierna este mundo. Esos recordatorios suelen venir en forma de espectáculo geográfico magnificente, y sin duda la Patagonia es quizá el rincón del planeta donde la madre Naturaleza puso más empeño. Y si tenemos que elegir su mejor obra de este enclave austral, nos quedamos con esos tres monolitos de granito, allí donde una vez la tierra se erigió en su afán de arañar las nubes, denominado Las Torres del Paine.

Y es que el parque nacional de Torres del Paine, con una superficie de 2000 km2 allí donde Chile acaba y comienza Argentina, ofrece un inventario de densos bosques patagónicos que dejan paso a lagos de intenso turquesa que recogen las aguas de los glaciares, cascadas y caudalosos ríos del parque. Pero erigiéndose sobre todo este escenario se encuentran en perfecta alineación, tres picachos de granito conocidos como Las Torres.

Paisaje del Parque del Paine

Paisaje del Parque del Paine

La mejor época para visitar el parque es en el verano austral, entre los meses de octubre a abril, y aun así conviene llevar una buena equipación de montaña, ya que el tópico de que en un mismo día se pueden dar las 4 estaciones del año, aquí se cumple a rajatabla, pasando de la camiseta de manga corta a el forro polar y los guantes en un intervalo de breves minutos.

La exploración del parque se puede realizar en una rápida visita de un día disfrutando de las vistas del denominado Mirador de los Cuernos o pasear por la orilla del Lago Grey y observar los témpanos que flotan mansamente en sus aguas. Aunque ya que estamos ante este milagro de la Naturaleza, siempre recomendamos malgastar algún día más para explorar más a fondo este salvaje rincón.

Equipo del Paso Noroeste frente a las Torres

Equipo del Paso Noroeste frente a las Torres

Existen numerosas excursiones para adentrarse en los dominios del Paine, donde sin duda la más recomendable es armarse de valor y afrontar las 8 horas de excursión que supone ascender (y regresar) hasta la base de Las Torres y contemplar desde su pie la magnitud de estos colosos geológicos.

Y para los montañeros más avezados, sin duda una de las excursiones obligatorias en su curriculum es realizar la legendaria W, ese trekking de 76 kilómetros que bordea los lagos Grey, Pehoe y Nordenskjold siempre bajo la atenta mirada de todos los Cerros y Torres que componen este legendario parque.

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Color de las torres al atardecer

Color de las torres al atardecer

Cartel de entrada al parque

Cartel de entrada al parque

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