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El Delta del Okavango

Los canales del delta
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Botswana es hogar de uno de los mayores misterios geográficos del planeta. El río Cubango nace en las montañas de Angola, cruza Namibia bajo el nombre de Kavango, y al llegar a Botswana pasa a denominarse Okavango. Lo normal es que este río desembocara en el Zambeze y se uniera al espectáculo de las cataratas Victoria, o si fuera más atrevido, abrirse paso a través del cono Sur de África rumbo al Índico. Pero no. Prefirió regalarnos el honor de ser el único delta interior del mundo.

Y es que el río discurre plácidamente hasta que se topa de bruces con los 700.000 kilómetros cuadrados del desierto del Kalahari, que en lengua setsuana significa “gran sed”. Y ahí, fruto de las fallas geográficas de la zona, se rompe en un abanico de mil canales hasta que sus aguas son tragadas por las ardientes arenas, donde desaparecen, formando un delta de una extensión similar a la provincia de Huesca.

Los canales del delta

Y ese delta creado entre la sabana y el desierto forma un vergel en el que conviven más de 1300 especies de plantas y árboles, 460 de aves, además de numerosos herbívoros y con ello los consiguientes depredadores. Y es que el delta del Okavango es uno de los paraísos de la tierra para ver fauna salvaje. De los big five (león, leopardo, búfalo, elefante y rinoceronte) tan solo éste último no habita en estas tierras, ya que se extinguió hace unas décadas, pero están trabajando para volver a reintroducirlo.

Manada de elefantes

Las dos formas más habituales para visitar el parque (salvo pagar un dineral en alguno de los lodges de lujo que se han instalado en alguna de sus islas) son en mokoro o en avioneta.

Las jirafas a la altura de la avioneta

Las avionetas las puedes contratar directamente en la ciudad de Maun, y por unos 50€ puedes contemplar el delta desde el aire. El piloto nos preguntó si queríamos volar bajo o muy bajo. La respuesta fue la segunda y no he pasado más miedo en un avión en mi vida. Con decirte que las cabezas de las jirafas sobrepasaban la avioneta…. ¡Eso sí! La experiencia fue increíble, y poder contemplar como las manadas de elefantes cruzan las aguas del delta es un espectáculo digno de contemplarse.

Mokoros por el Okavango

La segunda opción es en una barca impulsada mediante una pértiga denominada mokoro. Este es una forma mucha más tranquila de disfrutar del delta, con la que puedes acercarte silenciosamente a los animales y disfrutar del abanico de sonidos del delta… Contemplar a los hipopótamos, observar a los elefantes, fotografiar a los martines pescadores y ver sobrevolar a las águilas pescadoras es algo que no tiene precio…

 

Y por supuesto, la guinda de la jornada viene cuando muere el día y podemos contemplar como el sol, conforme se acerca al horizonte, se va tiñendo de rojo, deteniéndose unos breves segundos sobre los infinitos límites del delta, como si le diese pena despedirse hasta el siguiente día del espectáculo del delta del Okavango. En ese momento comienza la noche africana….

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Atardecer en el Okavango

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