Las 10 comidas (y bebidas) más raras del mundo

Son muchos los placeres que el viajero sabe disfrutar y sacar provecho cuando sale a descubrir el mundo. La gastronomía está, para una gran mayoría, al mismo nivel de interés y placer que el de visitar monumentos creados por los hombres o espacios naturales bien conservados.

La comida es uno de esos pilares fundamentales en cualquier viaje. Eliminar prejuicios y atreverse a probar las dietas de los lugares que se visitan debe formar parte de ese descubrimiento que se pretende hacer del destino elegido.

Nadie debería perderse los platos típicos de cada lugar, atreverse a probar nuevos sabores, texturas y aromas de las especialidades nacionales, regionales o locales. Comer lo que comen los lugareños es también una forma de conocer su cultura, sus tradiciones y sus costumbres.

Aunque sí es cierto que en ocasiones hay que tener un estómago bastante resistente para algunos platos más “especiales”. En algunos lugares, la comida autóctona puede resultar un shock para el paladar y gustos occidentales. En este artículo vamos a hacer un recorrido por algunos de estos manjares un tanto “exóticos”. Platos que si los pruebas, seguro que se convertirán en una de las experiencias clave del viaje.

1.      Balut

Empezamos en Filipinas y de forma contundente con unos huevos, pero nada que ver con los fritos, cocidos, duros… a los que estamos acostumbrados. En este caso se trata de un huevo fertilizado y cocido, es decir, dentro del huevo nos vamos a encontrar con un embrión del ave de 18 días, con su pico y sus huesos ya formados. Es escalofriante su visión, en cuanto a su sabor… quien lo haya probado que lo juzgue.

2.      Tarántula frita

Continuamos viaje a Camboya con otro plato no menos potente. Si vivas las tarántulas producen asco y miedo por igual, muertas y fritas puede que no cambie demasiado. Pero, para muchos, este arácnido de un tamaño considerable está considerado una auténtica delicia. El sabor es agradable y el crujido de sus patitas peludas tiene su atractivo.

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3.      Jugo de ojo de oveja

Después de probar estos dos primeros y exquisitos platos, con seguridad querremos algo de beber. Pues bien, en Mongolia tienen un refrescante zumo, ideal para acabar con cualquier tipo de resaca, consiste en zumo de tomate, vinagre y ojos de ovejas. Al parecer, tiene bastantes vitaminas.

4.      Cazu Marzu

El queso es un plato que complementa perfectamente con cualquier comida. Pero, tal vez, este tipo de queso típico de la isla de Cerdeña, en Italia no sea el favorito de los más queseros. Y es que, aun siendo un queso de leche de oveja muy cremoso, su fama le viene por ser un ecosistema habitado por larvas de mosca.

5.      Sesos de mono

No sabemos muy bien si esto sigue ocurriendo o forma parte ya de las escenas de las películas de Indiana Jones. Pero, hasta hace bien poco, los sesos de mono, servidos, además, en su propio cráneo, eran un manjar para los habitantes de Guinea. Su presentación ya se puede considerar como una atrocidad en sí misma. Al mono, todavía vivo, se le abre el cráneo y se sirve al comensal con los sesos calientes y palpitantes.

6.      Vino de ratón

Es fácil suponer que después del último plato vuelvas a necesitar un trago. Para refrescar el gaznate y volver con hambre, el vino siempre es buena elección. En China, tienen un exquisito caldo para la ocasión, se trata de un vino en el que se ha ahogado y fermentado durante un año a toda una familia de ratones. Los chinos, más que una bebida para acompañar los platos, lo utilizan como medicamento, como un tónico útil para solucionar problemas de la piel, del hígado y del asma.

7.      Semen de caballa

Sí, bastante sorprendente que este exquisito manjar sea español, pero no es porque sea un plato tradicional, como la paella o el gazpacho. Este plato de delicado sabor y textura cremosa fue presentado por el popular y galardonado cocinero Ferrán Adría en la segunda edición de BCNVanguardia en Barcelona. La cocina moderna no tiene límites.

8.      Gusanos de maguey

Nuestro siguiente manjar es en México. El aspecto de estos gusanos de tamaño aproximado al de un dedo de una persona adulta, frito en mantequilla y presentado en tacos con salsa picante, puede que no resulte atractivo a la mirada (gordos y amarillos). Pero, en relación a su sabor, la mayoría de los comensales quedan gratamente sorprendidos. Mejor no los estrujes antes de comértelos.

9.      Cerveza de hueso humano

La comida peruana marida muy bien con la cerveza, y para no perder la línea del artículo, también existen cervezas excepcionales, nada que ver con las de fresa o mandarina que se ven cada día más. Se trata de una cerveza hecha a base de hueso, pero lo más impactante es que ese hueso perteneció a una persona. Es un producto culinario de los indios de la etnia Cocomo de Perú, que llevaban a cabo una opción gastronómica denominada por los antropólogos como Canibalismo compasionado. Es una costumbre tradicional consistente en hacer cerveza con los huesos de los fallecidos para consumirla por la familia. Esta es la forma para asegurarse que su espíritu reviva en los cuerpos de sus allegados.

10. Un caramelo de escorpión de y un café de comadreja

Llegamos a los postres y al café. Para irnos con un buen sabor de boca, lo mejor es tomar el caramelo con sabor a Toffee con un escorpión comestible en su interior en China. No hay de que preocuparse, el escorpión no lleva veneno, ha sido criado en las granjas de escorpiones para consumo humano, en granjas específicas donde se les trata con calor para eliminar sus venenosas toxinas.

Y llega el momento del café, que, para seguir con la norma, también puede tener su punto exótico. El café de comadreja de Vietnam es, posiblemente, la variedad más rara de café que se pueda degustar en todo el mundo. Se consigue gracias a un fenómeno natural insólito; el café maduro de las plantaciones del Vietnam más profundo es ingerido por las comadrejas salvajes de esta zona. Pero este café no se digiere, sino que se vomita, lo que consigue que se mezcle con los jugos gástricos y el grano cambie su sabor. Aunque su preparación es bastante normal, su sabor es fuerte y ligeramente achocolatado. 

Después de este repaso culinario por algunos de los platos más extraños que los seres humanos somos capaces de saborear, no nos negaremos a ir a un Macdonald,s de vez en cuando, aunque, con total seguridad, estos trozos de carne desnaturalizadas y procesadas serán menos nutritivas y saludables que cualquiera de los platos mencionados en este artículo.

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