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Los paisajes naturales más alucinantes 3ª parte

Los paisajes naturales más alucinantes 3ª parte

Tercera y última recopilación que presentamos desde Paso del Noroeste en referencia a los espacios naturales más asombrosos y fascinantes del planeta. Con este último post, concluimos una serie de tres en los que se ofrece información de lo que, a nuestro criterio, representan lugares que creeríamos imposibles si no se ven con los propios ojos.

Estamos seguros que al escribir un post como este, además de animar a cumplir sueños extraordinarios al verlos en primera persona desplazándonos hasta ellos, los lectores de este blog conocerán aún más el extraño mundo que habitan, capaz de crear sitios tan fascinantes que ni la imaginación más desbordada del artista más creativo podría jamás proyectar.

En los pasados artículos sobre los lugares más fascinantes, descubrimos el Salar de Uyuni, en Bolivia, las Dunas de Sosussvlei, en Namibia, el Desierto de Atacama, en Chile, las Montañas de Zhanhjiajie, en China, el fascinante Agujero Azul, de Belice, la sorprendente Bahía de Halong, en Vietnam, El enorme glaciar Perito Moreno, en Argentina, la idílica imagen del Lago Moraine, en Canadá, las curiosas estructuras de la Capadocia, en Turquía, y otro desierto salino, el de Makgadikgadi, en Botswana.

Todos estos destinos, y los cinco que se van a exponer en este artículo que tienes en las manos, son capaces de dejar con la boca abierta a los viajeros más avezados. Si ya los conocías, seguro que te agradará volver a saber de ellos, y si no, con seguridad, te que quedarás fascinado con lo que esta piedra que flota en el vacío del espacio guarda en su interior. Sigue leyendo y termina de conocer los lugares más alucinantes que existen en el mundo que tienes la suerte de habitar.

Antelope Canyon, en USA

El oeste de los Estados Unidos alberga algunos de los paisajes más espectaculares de la tierra, y bien merece la pena un viaje a Estados Unidos para explorarlos. El desierto de Arizona encierra algo más que calor y cactus, contiene dentro de la reserva indígena navaja rincones de una belleza magnética, sobrenatural. En este desierto se localizan dos cañones que tienen que ser visitados; el lower y el upper. Su diferencia es estratégica, ya que el upper se ubica a nivel del suelo y el lower está colocado dentro de este. Los dos son igual de fascinantes, aunque el upper es el más visitado, por lo que siempre hay más turistas, no son pocos los que no quieren bajar las escaleras que hay en una de las grietas del suelo y que conducen al lower.

Para recorrer estas estructuras hay que saber que no es barato y que no está permitido ver estos espacios sin un guía, ni tampoco llevar mochilas a la espalda para no dañar las paredes. Existen dos tipos de tour a elegir, el normal y el fotográfico (más caro, pero acompañado de un guía experto en fotografía). Los precios varían según la hora del día, porque la foto sale también mejor en dependencia de la luz. En cualquier caso, no hay demasiada libertad ni tiempo a disposición del turista, ya que los guías tienen prisa para que entre el siguiente grupo.

Aunque no deja de producir cierta impresión y en algunos casos agobio descender al lower, la experiencia (y el precio) merecen la pena. El juego de colores que produce la entrada de rayos solares a través de las grietas rojizas y redondeadas, pulidas por el paso del agua que, en las épocas de lluvia, se convierte en ríos y cascadas sobre las paredes. La peculiar forma que ha producido la erosión junto a los juegos solares hará que desees quedarte todo el día, que la gente a tu alrededor desaparezca, que lleguen los antiguos espíritus indios y te indiquen el camino de la sabiduría, pero, desgraciadamente, solo oirás la voz del guía que te indica el siguiente lugar para que hagas una buena fotografía.

Los Tsingy, de Madagascar

Las formaciones rocosas, cuanto más extrañas o curiosas, más fascinación producen en las personas. Allá donde se encuentren, siempre será destino para curiosos, geólogos, y amantes de la naturaleza. Lo vemos en el Antelope Canyon y lo vimos en la Capadocia turca, pero también en la Calzada de los Gigantes, en Irlanda del Norte, o con el paisaje cárstico en Antequera, en España y, por supuesto, en los conocidos como Tsingy en Madagascar.

Hay dos tipos de Tsingys, los rojos y los grises. En ambos casos son mesetas cársticas que han ido erosionándose con el paso de millones de años gracias al efecto de las aguas subterráneas, lo que ha terminado por crear un paisaje enigmático, lleno de piedras que se elevan hasta donde alcanza la vista, cuevas, cavernas y fisuras de piedras que hacen muy complicado el caminar por ellas, no en vano, Tsingy significa en lengua malgache “donde no se puede andar descalzo”.

Al oeste se localizan los Tsingy grises, concretamente en el parque nacional de Bemaraha, un espacio declarado en 1990 Patrimonio Común de la Humanidad por la Unesco. Es este un lugar duro y complicado, habitado por lémures que han encontrado en estas afiladas rocas el refugio perfecto para defenderse de sus depredadores. En sus diferentes opciones de recorridos podremos disfrutar de las enormes catedrales Kársticas de hasta 90 metros de altura, o profundas grietas.

Los Tsingy rojos se ubican en la reserva natural de Ankarana, al norte del país y, en esta ocasión, a la roca cárstica se le ha unido la arena, la tierra roja y el dióxido de carbono para crear estas estructuras, con el color rojo invadiéndolo todo. Igual de atractivo y hermoso que los grises, pero a color.

Puente en los Tsingys de Bemaraha

La cascada de Godafoss, en Islandia

Pasamos de la dureza de las rocas al movimiento del agua, al discurrir en caída libre de una cascada, posiblemente una de las más hermosas del planeta. Y es que Islandia guarda espectaculares secretos naturales. La conocida como Cascada de los Dioses por haber sido arrojada en ella las estatuas de los dioses paganos a la llegada de la fe cristiana.

Este monumento natural tiene alrededor de 12 metros de altura y unos 30 de largo. El conjunto representa una preciosa caída de agua limpia dividida en el centro por una roca que, a su vez, produce en su medio otra pequeña caída de agua, lo que le otorga cierto aire místico, de proporciones divinas que deja embelesado a todo el que llega hasta aquí.

Forma parte del cauce del río Skjálfandafljót, que fue, a su vez, el recorrido que la lava realizó a través del espectacular valle Bardardalur. La colada de lava llega a ser casi tan larga como el recorrido que hace este río de nombre impronunciable.

Es uno de esos destinos turísticos que se realizan sin temor ni problema alguno, todo está perfectamente señalado, con unos aparcamientos bien delimitados y limpios muy cerca de esta cascada. El camino que lleva hasta la caída es también muy cómodo de recorrer, nada que ver con los afilados picos descritos en el anterior destino.

Una vez en el entorno de la cascada, se puede acceder a un risco o saliente, el lugar hacia el que todos van a hacerse la foto, ya que está justo al lado de la cascada y no es en absoluto peligroso si guardamos las distancias necesarias con el vacío.

La cascada de Godafoss

El volcán Bromo, en Indonesia

La isla de Java, en Indonesia, posee un rincón fabuloso que hay que visitar para dejarse sorprender por el calor que emana todavía el interior de nuestro querido planeta Tierra. Al este de esta paradisiaca isla, se encuentra sobre una de las calderas de arena más grande del mundo el, todavía activo, volcán Bromo, imponente y majestuoso, lleno de vida, que representa un nudo importante dentro del conocido cinturón de fuego que se extiende por el Pacífico.

A una altura de 2.392 metros, espera el fin de una excursión a la que hay que prestar especial atención, pues tiene fama de estar organizada por expertos del timo. Aquellos aventureros que quieran contratar los servicios de un guía local, deberán permanecer atentos a las posibles estafas que son bastantes habituales por aquí, y no temer la discusión, la amenaza de llevarlos a la policía y la capacidad de negociar.

Si no formas parte de un paquete ya contratado, es lo que toca. Te lo puedes tomar como parte de la aventura, o sufrir las posibles situaciones. Y es que parece que todos y cada uno de los lugareños están organizados para exprimir a los turistas que vienen a ver esta impresionante atracción natural.

El espectáculo del amanecer, de ver la salida del sol sobre el volcán Bromo, es la gran seducción de este lugar, aunque el atardecer tampoco está nada mal y además se podrá ver sin la masificación turística que suelen tener las mañanas.

La realidad es que merece la pena subir hasta este que es uno de los volcanes más activos de la isla, no en vano ha entrado en erupción al menos 50 veces en los últimos 235 años. Por otro lado, llegar hasta su cima y disfrutar de sus miradores y contemplar unos escenarios de gran belleza natural, que recuerda vagamente a los misteriosos territorios del terrible Mordor, es todo un espectáculo.

Y es que, en el terreno desierto con un suelo como de ceniza, se yergue majestuoso el volcán Bromo que se mantiene incólume, bordeado por precipicios de vértigo. Ubicado en el interior del Parque Nacional de Bromo Tengger Semeru y formando parte de la Calder Tenger, de 16 kilómetros de diámetro, nos hace creer que estamos a punto de ser atacados por una furiosa horda de orcos y goblins.

Amanecer en el volcán Bromo

La laguna de Yellowstone, en USA

Y nuestra última propuesta es de nuevo en Estados Unidos. Y es que en el que es posiblemente el parque nacional estadounidense más popular se encuentra ubicada la laguna de colores conocida como la Gran Fuente Prismática, el centro de admiración de todo turista que entra en este parque, de por sí bastante impactante en todos sus aspectos.

Esta laguna de aguas termales es algo insólito, un auténtico espectáculo de colores que parece sacado de la paleta de un artista abstracto y que no deja a nadie indiferente, creciendo la sorpresa a medida que nos vamos acercando a su núcleo.

Al llegar, nos encontramos ante un inmenso ojo azul rodeado de una gama de colores que van desde todo tipo de verdes a todo tipo de rojos. Aunque según la época del año en que se visite esta extraña joya de la Tierra, los colores pueden pasar por naranjas, ocres y azules. La espectacularidad de su cromatismo es provocada por los minerales y bacterias pigmentadas que crecen en los márgenes de la laguna, mientras que el azul intenso de su centro es producido por las altas temperaturas que impiden la proliferación de la vida de las cianobacterias.

Esta laguna mide 90 metros de diámetro y llega a alcanzar hasta 50 metros de profundidad, ostentando el récord de la fuente de aguas termales más grande de este país y la tercera del mundo. Al ser tan grande, la cantidad de vapor que emite también es enorme, hasta dos mil litros de agua por minuto.

Sin lugar a dudas, la mejor forma de contemplar este espectáculo multicolor es desde el aire. Pero, en cualquier caso y aunque el vapor impida ver con claridad, es toda una experiencia realizar el recorrido por las pasarelas de madera que se encuentran habilitadas para realizar un recorrido por todo este mágico entorno. Puedes darte el paseo por las pasarelas y después subir hasta la colina de enfrente para ver la laguna en toda su magnitud.

Laguna de Yellowstone

Y hasta aquí nuestra selección de los paisajes naturales más alucinantes de la tierra. ¿Echas de menos alguno? ¿Es necesario una cuarta parte a este post?

¡Esperamos tus comentarios!

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