Fueron los griegos quienes pusieron el pseudónimo de melite (dulce como la miel) a esta isla ubicada en el corazón del Mediterráneo por la calidad de la miel que, a día de hoy, se sigue produciendo. En la actualidad, se siguen localizando un buen número de especies endémicas de insectos que producen este alimento de exquisito sabor y con mil y una propiedades saludables, por lo que no es de extrañar que se siga llamando la tierra de la miel.

Este archipiélago está compuesto por tres islas habitadas, Gozo, Comino y Malta, y otras 8 sin habitantes permanentes (Cominotto, Delmarva, Filfla, Halfa, Islas de San Pablo, Manoel, Tac-Cawl y Ta´Fraben), además de un conjunto de grandes rocas sin el tamaño suficiente para considerarse islas.

Es en la isla conocida como Malta donde se concentra la mayor parte de sus centros culturales, históricos y naturales. Vamos a hacer un viaje por esa pequeña y elegante isla mediterránea.

La Valletta

La visita a la isla de Malta tiene un punto de inicio indiscutible: la ciudad Barroca de Valletta es pequeña, pero increíblemente hermosa, uno de sus principales reclamos turísticos. En este lugar nos esperan impresionantes fortificaciones y enormes murallas de piedra. Pero La Valleta es mucho más que historia, es populosidad, buen ambiente y cultura. En un paseo por sus calles podrás disfrutar de obras de arte, edificios y museos y un buen número de restaurantes y bares.

No hay que dejar pasar la oportunidad de visitar el Fort St. Elmo, La Catedral St John´s y el museo, el castillo de Auberge, la procatedral anglicana de St Paul´s, el National Museum of Archaelogy, los jardines Upper Barrakka, la Casa Rocca Piccola del siglo XVI o el Palace Square y su Museo Armoury.

Marsaxlokk

Muy cerca de Valleta, a unos 13 kilómetros, nos encontramos con el lugar perfecto para disfrutar de la gastronomía marina de Malta. Es el puerto pesquero más importante del archipiélago. Los domingos se abre un bonito y curioso mercado al aire libre y en el paseo se podrán divisar los tradicionales luzzus, embarcaciones pintadas en colores llamativos que le dan un toque muy vistoso al embarcadero.

Mdina

El archipiélago maltés tiene una tradición profundamente religiosa, en Mdina se va a poder apreciar una buena muestra de este sentimiento con sus edificios religiosos del siglo XV. En el recorrido callejero nos encontraremos bellos palacios junto a estas singulares edificaciones con funciones religiosas. Aunque lo más espectacular se encuentra en las murallas de la antigua ciudad medieval y su espectacular vista, no en vano ha sido uno de los emplazamientos más referidos en la popular serie Juego de Tronos.

Rabat

Después de Mdina nos encontraremos con Rabat que, como su nombre nos quiere indicar, también fue construida por los árabes durante la edad media. Aunque algo menos turística e interesante que su hermana, también tiene lugares que merece la pena visitar, como las catacumbas de St. Paul o Sta Agatha, la Domus Romana, la iglesia y la gruta de St. Paul y el museo Wignacourt.

Tres ciudades con historia; La Cottonera

Se conoce como La Cottonera al conjunto de las tres ciudades que dieron origen a la historia de Malta; Senglea, Cospicua y Vittoriosa. Y es que por estas tres ciudades han pasado todos y cada uno de los pueblos y culturas que se han terminado asentando en la isla. Sus ensenadas naturales se remontan a la época de los fenicios y representan unos enclaves ideales para acceder a tierra. Al pasear por estos puertos se podrá observar los palacios e iglesias, baluartes y fuertes, vestigios de los famosos caballeros de la Orden de San Juan, bastante más antiguos que cualquier otro del archipiélago.

Cospicua

Conocida también como Bormla, la más grande y la última en ser edificada. Por esto mismo, sus imponentes bastiones fueron creación de los mismísimos Caballeros de la Orden de Malta. Aquí se ubica una de las iglesias más importantes, dedicada al culto de la Inmaculada Concepción, única por poseer una más que amplia colección de pinturas expuestas de imágenes de esta virgen con el Niño Jesús interpretadas por el pintor Polidoro da Lanciano.

Vittoriosa

Vittoriosa invita a pasear por sus pequeñas calles y disfrutar del colorido que fuerza el sol al acariciar sus paredes. La arquitectura de esta ciudad transporta a sus visitantes no solo a otra época, sino también a otra dimensión. La gama de colores junto a sus balcones llenos de flores parece cosa de magia. Los lugares que se deben visitar son, entre otros, el Palacio del Inquisidor, el Forti Sant´Anglu y el Forti Rikazoli, una vez más un plató recurrente en las películas de Hollywood (Gladiator, Troya).

Senglea

Esta será la primera ciudad que aparece si se viaja desde La Valletta. También, al ser bastante pequeña, lo más recomendable es pasear por sus calles. Es un recorrido muy sencillo y directo si se comienza desde la Settembru, su calle principal, que termina en Forti San Mikel, una fortificación de gran belleza con unas vistas estupendas de Senglea, la Vittoriosa e incluso de La Valletta.

La isla de Gozo

Aunque es una de las hermanas pequeñas de Malta, no por eso deja de tener su encanto y secretos, lugares de gran belleza que merecen visitarse. Es bastante más tranquila, más verde y rural, un espacio magnífico para desconectar y disfrutar de sus rincones naturales. Esta es la diferencia fundamental con Malta, y es que aquí el atractivo se encuentra en los valles, acantilados, playas y caminos rurales en lugar de en las edificaciones.

Esta isla ofrece buenas oportunidades para la práctica de deportes acuáticos, pues sus profundas y claras aguas azules permiten disfrutar de buena visibilidad y una variada vida marina costera. Así mismo, sus muchos senderos invitan a perderse, a pie o en bicicleta, y descubrir los rincones naturales, fortalezas y granjas que tiene Gozo.

Victoria, la capital

De nombre impuesto durante su etapa como colonia británica en honor a la Reina Victoria, ofrece un buen número de espacios históricos, arquitectónicos y culturales dignos de ser visitados, comenzando con sus murallas, en lo más alto de la ciudad, desde las que se presentan unas magníficas vistas, hasta sus edificios medievales, el Palacio Obispal, las cárceles o la Catedral de Santa María.

La costa

Aunque, sin lugar a dudas, lo más impresionante de esta pequeña isla se localiza en algunas partes de su costa. Hasta el 2017, la Blue Window era uno de esos lugares, pero el arco natural que se hizo famoso, otra vez gracias a la ficción de Juego de Tronos, colapsó por la erosión y un fuerte temporal. Aun así, quedan un buen número de acantilados con formaciones realmente curiosas, como por ejemplo el mar interior que encontraras a pocos metros de este ex – monumento natural.

Otro lugar que podrás ver bordeando su litoral será la torre de vigilancia desde donde se divisa un buen número de pequeñas islitas o rocas, de entre las que destaca la Fungus Rock, que tiene una curiosa leyenda. Se dice que en este lugar crecían unos hongos alucinógenos que por el peligro que representaban para los que los consumían se separó de Gozo para que se quedase aislada.

Otros lugares que visitar en la isla de Gozo

Las salinas de Piedra en Marsalforn (abandonadas), el templo de Ggantija (3600 a.C), Ta´kola Windmill, Xlendi (pueblo de pescadores), Ramla Bay (playa anaranjada), Cueva de Calipso, las Bay (playa tranquila) y Mdzhar (puerto).

Isla de Comino

La isla más pequeña habitable del archipiélago maltés con solo 3,5 kilómetros cuadrados de extensión. Apenas cuenta con población permanente, por lo que se considera deshabitada, aunque tiene cierto flujo turístico gracias al Blue Lagoon, una playa paradisiaca de aguas turquesas muy popular entre los visitantes de Malta. Un lugar excepcional para darse un buen baño, aunque avisamos que en verano suele estar bastante concurrido.

Sin embargo, esta isla permite encontrar paz fácilmente transitando alguno de sus numerosos senderos que la recorren por todos lados. Seguro que encuentras un lugar apartado donde bañarte en soledad.

Te apetece conocer estas islas de la mano de mano de Paso Noroeste. Con nosotros conocerás Malta de una forma única, mucho más intensa y personal, mezclándote con la gente y llegando a sitios que las agencias de viaje tradicionales no alcanzan.

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