Doscientos kilómetros y un trayecto de siete horas en autobús por carreteras vertiginosas es lo que separa Pokhara de la capital de Nepal, Katmandú: un trayecto equivalente en distancia a Madrid-Ciudad Real, que va preparando al viajero para una experiencia donde los recorridos están sometidos a otras reglas.

En mi caso, en la estación de autobuses de Pokhara me espera, junto a una moto, Nabaraj, el que sería mi guía y compañero de viaje en el trekking en la zona del Annapurna. Nada más bajar del autobús me veo con la mochila en la espalda y sobre dos ruedas entre una maraña de coches que conducen por el carril derecho e izquierdo indistintamente, motos de 2, 3 y hasta 4 ocupantes, peatones que se lanzan sin previo aviso sobre huecos imposibles y toques de claxon que parecen dirigirse a todos y a nadie en particular.

En Nepal, el impacto inicial te lleva a pensar que los nepalíes son pésimos conductores. Unos días más allí y los sitúas en el Top 10 de los mejores y más afables del mundo. Enseguida te das cuenta de que tras el claxon no hay ira contenida, sino la necesidad de velar por la seguridad propia y ajena.

Vistas del lago con los Anapurnas al fondo

Vistas del lago con los Anapurnas al fondo

El centro de Pokhara es muy distinto al de Katmandú, mucho más relajado, con una calle principal paralela a la orilla del Lago Phewa, donde están casi todos los alojamientos para viajeros, tiendas y lugares para comer. Lo que llaman el Lakeside (la orilla del lago) es ideal para dejarte llevar por las vistas impresionantes de los Himalayas. Cuando está nublado, parece que las montañas acaban en las colinas más cercanas, hasta que desaparece la niebla y aparecen los picos más altos de la zona del Annapurna, como si un pintor muy rápido los hubiera dibujado en el instante en que tú les dabas la espalda.

Para quien quiera emprender un trekking, es conveniente analizar los posibles recorridos (la distancia, dificultad, altitud, etc.) en función de los días disponibles y la preparación física, además de decidir si quiere contar con un guía o no. Respecto a esto último, mi recomendación, sobre todo para los que viajan por primera vez, es ¡guía sí! ¿Por qué? Porque al ser una persona local, el viaje será mucho más enriquecedor, una manera de conocer de cerca la cultura y el carácter de la mejor manera: conviviendo. Además, es una forma de contribuir a la economía del país con un servicio que no daña ni siquiera a bolsillos reducidos.  Gracias a Nabaraj, compartí comida casera con sus familiares y amigos; visité una colina impresionante, llamada Sundari Dada (Colina Bella) y una granja de café orgánico que no aparece en las guías de viaje, donde accedimos en moto, deslizándonos entre carreteras muy poco transitadas.

Una pequeña habitante de Ulleri,

Una pequeña habitante de Ulleri,

Si uno no dispone de tiempo para hacer el Circuito del Annapurna o el trekking al Campo Base, puede igualmente disfrutar de algún trek de dos o tres días por la misma zona, como el que llega al pueblo de Ghorepani, con subida a Poon Hill, desde donde se puede contemplar una vista espectacular de los Himalayas.

Estas líneas rescatadas de mi cuaderno de viaje resumen algunas sensaciones:

“Aquí arriba, rodeada de 360º de montañas, resulta imposible no ubicar en qué país me encuentro: un mar de nubes que se desplaza detrás de telas tibetanas, bosques, campos de arroz y cascadas que son las goteras del tejado del mundo. Me siento una parte pequeña de algo inmenso, en esta arruga gigante en mitad de la Tierra”.

Y los viajeros regresamos de la montaña algo cambiados, habiendo compartido muchos silencios y también conversaciones con otros caminantes, habiendo necesitado muy poco para dormir, higienizarse o comer (sobre todo Dal-Bhat, el plato típico de Nepal,  hecho de arroz, verduras y sopa de lentejas, al que también llamamos “24-hour-power”).

El Machapuchare (6993-mts) o Cola de Pez el pico más llamativo de la zona del Annapurna

El Machapuchare (6993-mts) o Cola de Pez el pico más llamativo de la zona del Annapurna

Después del trekking, Pokhara ofrece varias alternativas para relajarse un par de días: desde lugares para hacer yoga, meditación o recibir un masaje, a visitas culturales, como el templo budista y centro de refugiados tibetanos Jangchub Choeling, o el Museo Internacional de Montaña, en las afueras de Pokhara.

Eso sí, uno no se desprende fácilmente de la experiencia de caminar por los Himalayas:

“Es curioso, pero después de una ducha caliente, un Dal Bhat en familia, en esta cama super cómoda y en una habitación sin ronquidos… no consigo dormir”.

Por Diana Rojo

¿Quieres vivir lo mismo que Diana en un viaje por Nepal? Descúbrelo con Paso Noroeste

Recolectando arroz,

Recolectando arroz,

Colegio rodeado de nubes en Ghorepani, a más de 2800 mts de altitud.

Colegio rodeado de nubes en Ghorepani, a más de 2800 mts de altitud.

Búfalos dándose un chapuzón en el lago.

Búfalos dándose un chapuzón en el lago.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

diecisiete + veinte =