Uzbekistán es un país de auténtica leyenda, ubicado justo en el corazón de la famosa Ruta de la Seda. Un país que conserva en perfecto estado de salud tres ciudades míticas de este itinerario de caravanas. Ciudades – oasis monumentales esperan al visitante aventurero para demostrar que por ellas mismas ya merece la pena un viaje a este país del Asia central

Si quieres sentirte un Marco Polo moderno, siguiendo la legendaria ruta de la seda mientras atravesamos ciudades de enorme belleza, como pueden ser Khiva, Bukhara o Samarcanda, lugares sorprendentes, seguros, baratos y con una gente encantadora que dejará una huella imborrable en nuestra memoria, desde Paso Noroeste te recomendamos que conozcas este país.

No son pocos los espacios que merecen una visita en el país uzbeko, por lo que es complicado elegir por donde empezar. Pero, como imaginamos que la mayoría de los lectores tienen en su mente que se trata de un lugar desértico, empecemos pues por el desierto de Kyzyk Kum y sigamos con un recorrido por los lugares imprescindibles de este país todavía oculto al gran turismo.

Line of yurts in the Kyzyl Kum Desert against blue sky on sunny day.

El desierto de Kyzyl Kum

Este desierto ubicado en la región de Karakalpakistán es ideal para hacerse pasar por Indiana Jones, ya que está lleno de restos de las llamadas Kalas, es decir, antiguas fortalezas, algunas anteriores al siglo IV antes de Cristo, como Guldursun Kala, Toprak Kala, Qizil Kala.

Es el lugar ideal para vivir experiencias únicas como la de pasar la noche en una yurta, la tienda típica de los antiguos pueblos nómadas de esta región del Asia Central y que, en la actualidad, aún se sigue usando en Mongolia.

En nuestro recorrido por este desierto llegaremos hasta Ayaz Kala, la fortaleza más grande de este desierto, ya que son tres en una. Fascinantes estructuras defensivas aparentemente fuera de contexto, puesto que se encuentran en mitad de un desierto (desierto con nieve), que es casi como decir en mitad de la nada.

Tashkent, la capital

Es esta la puerta de entrada a la ruta de la seda para casi todos los viajeros. Esta ciudad tiene una parte antigua muy interesante, aquí podrás ver las madrasas Kukaldos y Barak Kahn, la biblioteca donde se conserva el Corán Usmán, fechado en el siglo VII, o el mausoleo Kaffal Shasi. Pero Tashkent también o, sobre todo, es una ciudad moderna, que ha mantenido el gusto por la decoración grandiosa soviética. No hay que dejar de ver el mercado central, la plaza Amin Timur y la plaza de la Independencia.

Los museos de Tashkent

La capital es referente mundial gracias a la calidad de sus museos, considerados como insólitas joyas culturales. Sobre todo, el Museo de Historia del Pueblo de Uzbekistán, el mejor lugar para conocer su memoria y cultura, guarda piezas budistas y zoroástricas, entre otras antigüedades de gran valor.

La ciudad amurallada de Khiva

Esta ciudad no es demasiado grande, pero, posiblemente, sea la más bonita y sigue manteniendo la estructura compacta de las primeras ciudades – oasis que recibían las caravanas provenientes del desierto.

Gracias al dinero soviético se produjo la rehabilitación de la parte antigua hasta ser declarada Patrimonio de la Humanidad, y no es de extrañar, ya que la belleza de sus madaras, minaretes, mezquitas… convierten al turista en un viajero del tiempo. Entre otras actividades que hay que llevar a cabo aquí, está el subir al minarete Islam Khodzha para tener la mejor vista de la ciudad, ya que se eleva 57 metros. También hay que subir al fortín de Kunya Ark, mejor al atardecer.

Bukhara (Bujará)

Algo más grande que Khiva y con el mismo encanto en su casco antiguo. Para la mayoría de turistas aquí se concentra el rincón más hermoso de Uzbekistán, para muchos la ciudad más interesante de toda Asia Central y, como no puede ser de otro modo, perteneciente al Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Se puede ver la Ark medieval, y dirigirse al altísimo minarete Kalon, seguir por la fortaleza de los emires; tomar un exquisito té verde junto al estanque Lyabi-Hauz y pasear por la red de bazares, baños y lonjas que lo rodean. Lo mejor es perderse por sus laberínticos callejones, con sinagogas ocultas, santuarios sufíes y las espectaculares madrazas, como por ejemplo la de Abdulaziz Khan con sus hermosos mocárabes. Para cenar, las terrazas de Laybi Hauz son un verdadero lujo.

Samarcanda, la joya de la corona

Al menos es la ciudad más conocida de Uzbekistán, aunque su belleza esté a la altura de Bukhara o Khiva. Sin embargo, la Rusia de los Zares no hizo, en esta ocasión, demasiado bien su trabajo y transformó el casco viejo islámico en una ciudad moderna a imitación de la moda europea, perdiendo buena parte del encanto. En cualquier caso, aún quedan algunos de los mejores monumentos del país.

Aquí está la que se considera una de las plazas más bellas de todo el mundo, la plaza Registan, un espacio que por sí solo justifica el viaje hasta esta ciudad. Pero no es lo único que da esplendor a Samarcanda, el mausoleo del gran Tamerlán, la mezquita dedicada a su mujer favorita, Bini Khanum, el mercado Siyob, los bazares, los restos de Afrosiab o el cementerio – mausoleo de Sahi-Zinda son realmente espectaculares.

Shakhrisabz, ciudad natal de Amin Timur

Tamerlán o Amin Timur fue un gran conquistador y guerrero que en poco menos de 20 años conquistó ocho millones de kilómetros cuadrados de Eurasia, recordado por igual como destructor de ciudades que como último gran líder nómada. Al ser su ciudad natal construyó un enorme y fastuoso palacio del que, en la actualidad, solo quedan los dos pilares de la monumental puerta de entrada, la cual tenía nada menos que 70 metros de alto.

Además de los restos de este mausoleo, también se localizan partes del palacio de Ak-Saray, una construcción que conmemora la victoria de Amin Timur en Hhorezm. Junto al palacio sí hay una estatua de Tamerlan en perfecto estado, objetivo de todo viaje de boda que se precie en Uzbekistán.

El Valle de Fergana, hermoso pero con cautela

Uzbekistán está considerado un país tranquilo y bastante seguro, quizá con la salvedad de sus fronteras en las que, esporádicamente, hay alguna protesta. Si la visita se realiza en tiempos de paz son muy recomendables sus talleres de seda y la arquitectura musulmana que se localiza en este valle.

Pero sobre todo este emplazamiento es famoso por ser la zona más fértil y rica del país. Es de aquí de donde proceden la mayor parte de los productos de la agricultura que abastece los mercados uzbecos.

El mar de Aral

Otro de los grandes errores soviéticos se localiza en un mar interior ubicado entre Uzbekistan y Kazajistán. Este que fuera en otro tiempo uno de los cuatro lagos más grandes del mundo, con nada menos que 68.000 km2 ha sido casi completamente desecado, en la actualidad queda menos del 10 %. Esto que es ahora un desierto se debe a la mala praxis del gobierno soviético por los irracionales sistemas de regadío utilizados. Impresiona ver los barcos oxidados abandonados sobre la arena de lo que en un pasado no muy lejano había sido un hermoso mar.

Nada de lo que puedas imaginar te va a preparar para lo que te vas a encontrar cuando viajes a Uzbekistán, una aventura de la que jamás te arrepentirás. Desde Paso Noroeste, organizamos varios viajes a lo largo del año este país de las 1000 y una noches.

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