En la zona más oriental de Kirguistán, a orillas del lago Issyk Kul, y al pie de las montañas Tian Shan, se encuentra la ciudad de Karakol. Y es que esta ciudad es la base perfecta para explorar los alrededores de esta ciudad kirguiza. Y una de las atracciones principales es descubrir el valle de Altyn Arashan.

Para cubrir los 18 kilómetros de pista que separan el pueblo de Ak-Suu, en las afueras de Karakol, del valle de Altyn Arashan, bien puedes emprender una apacible caminata de 5 horas o alquilar un jeep en Karakol. Yo me decanté por esta última opción. Pero cuando vi aparecer ante mi el viejo jeep ruso (más de 30 años, según me confesó su dueño) dudé de que esas 4 latas consiguieran llevarme a ningún sitio.

El viejo Jeep Ruso

Pero en cuanto abandonamos el asfalto y nos adentramos en el valle, me quité el sombrero ante tal maravilla de la técnica. Dudo que cualquier 4×4 de los que vemos por nuestras ciudades sea capaces de adentrarse por semejante pedregal. Y es que hasta los caballos tenían dificultades para remontar ciertos tramos, pero ahí estaba yo, botando en un viejo todo-terreno que tan solo era chapa y unos asientos soldados al chasis, remontando riscos cual cabra kirguiza.

 

 

Tras una hora y media de coctelera, cruzando preciosos paisajes alpinos, alcanzamos finalmente el valle: Un paisaje idílico, de postal. Un valle surcado por un río de perezosos meandros, flanqueado por montañas cubiertas de bosque y al fondo de valle, frente a mí los 4200 metros del monte Palatka.

El Valle de Altyn Arashan

Una vez en el valle, puedes disfrutar varios días realizando excursiones por la zona, subiendo hasta el lago Ala Kul, alcanzando el pie del glaciar Palatka o realizando bucólicos paseos a caballo. En invierno, los más avezados siempre pueden realizar esquí de travesía por las montañas vírgenes de los alrededores.

aguas termales altyn arashan

Para dormir puedes dormir en alguno de los básicos refugios que hay en el valle (reconozco que la limpieza no es su faceta más destacada) o si vas en verano, en alguna de las yurtas dispuestas para tal efecto. Pero lo mejor de todo, al final del día, mientras Valentín te prepara una de sus suculentas comidas, (un maestro en la cocina) siempre puedes sumergir tu cuerpo durante unos interminables segundos en las gélidas aguas del río Arashan para inmediatamente después mientras y con el cuerpo todavía insensible a causa del frío, zambullirte en alguna de las fuentes termales que hay en el valle, para acabar de relajar tu cuerpo tras una jornada andando por el valle. Y allí, sumergido en las aguas termales y junto a una cerveza, te relajas a esperar que salga la luna, perdido en las montañas de Kirguistán, en el valle de Altyn Arshan.

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