Kirguistán es un destino que cada vez gana más popularidad entre los viajeros que buscan nuevas aventuras. Sus paisajes y sus gentes hacen que plantearse un viaje a Kirguistán bien merezca la pena. Hoy os vamos a hablar de Karakol y los alrededores del lago de  Issyk-Ku.

Karakol es una pequeña ciudad, sin demasiado atractivo arquitectónico más que sus verdes avenidas, cabañas de madera y algún que otro edificio simbólico que va más allá de las estructuras que el gobierno de la Rusia comunista sembró por toda esta zona.

Su ubicación sí resulta más interesante, ya que se localiza en las fabulosas montañas Terskey Ala-too, en el curso bajo del río Karakol, y a 10 km al oeste se presenta la costa del lago Issyk-Kul. Su altitud corresponde a la cota de los 1690 / 1850 metros sobre el nivel del mar. Los picos nevados, el bosque alpino y sus corrientes de agua crean un entorno natural de gran belleza que invita a ser recorrido por alguno de sus numerosos senderos.

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Origen de Karakol

Posiblemente, este lugar se disfrute más sabiendo que fue fundado en 1869 como una guarnición rusa. El emplazamiento creció rápido gracias a la afluencia de exploradores que llegaban a la ciudad para proseguir camino hacia la profundidad del Tian Shan.

La ciudad aumentó definitivamente de tamaño y número de habitantes cuando los Dunganos se asentaron aquí, huyendo de la ira y violencia de China durante la década de 1880.

Posteriormente, vino un tira y afloja en relación a su nombre. En 1888, el explorador ruso Nikolai Przhevalsky murió en Karakol, por lo que la ciudad fue rebautizada en su honor. En 1921, se le devolvió el nombre original, pero Stalin revocó la decisión en 1939. Definitivamente, en 1991, Karakol volvió a ser Karakol.

La importancia de Karakol hoy día

Su interés viene exclusivamente del lugar donde se encuentra enclavada, la cercanía a sus increibles montañas sirve de base para excursiones y caminatas realmente espectaculares. La variedad de rutas va a satisfacer las expectativas de cualquier aventurero amante de la naturaleza y los espacios abiertos. Además, hay para todos los niveles y gustos, desde paseos de un día hasta extensas y complicadas caminatas.

Basta mencionar las que se internan en las montañas, caminos que rodean la pequeña ciudad de Karakol, para muchos, los más espectaculares de todo Kirguistán. Y es que, entre otros espacios de gran valor ecológico, aquí se esconden lagos, amplios glaciares y dos de los picos más altos de esta antigua república soviética; el Khan Tengri, de unos 7.010 metros de altitud, y el Pico Pobeda, de 7.430 m.

Aquí llegan aventureros de todo el mundo para alcanzar el hermoso valle de Altyn Arashan y las rocas de Jeti – Oguz, dos de los lugares más emblemáticos y visitados de todo Kirguistán. Lugares ideales para contemplar la naturaleza en su más puro estado salvaje y disfrutar de ellos con picnics con la gastronomía del lugar, relajadamente.

Altyn Arashan

Paso Noroeste ya le dedico un extenso artículo a este valle que permite la llegada al lago Ala Kul y que puedes consultar haciendo clic aquí. En este Manaltial Dorado, tal y como se traduce al castellano, se presenta un hermoso valle alpino de unos 3000 metros de extensión, con el pico Palatka como referencia hacia el sur destacando gracias a sus 4260 metros.

De entre las cosas que hay que ver aquí, además de extasiarse con el entorno limpio de este tipo de bosques, se encuentra el sanatorio Ak-Suu, cuya empinada subida puede demorarse hasta 6 horas. No obstante, el camino bien merece la pena, sobre todo al pasar por el río Arashan, atravesar un cañón cubierto de pinos y lleno de manantiales de aguas termales (frías y calientes) … Es un lugar de gran belleza paisajística, dedicado en buena parte a la investigación botánica al pertenecer a la Reserva Natural de Aeashan.

Todavía es posible subir más allá del sanatorio para entrar en la Cueva Kyzil Tash o pasear por picos que superan los 5022 metros por alguno de los muchos senderos que se abren por toda la zona. Aunque, hay que saber que para transitarlos es obligatorio pedir un permiso, muy fácil de obtener y que puede durar de 3 a 10 días.

Jeti – Oguz

Bajo este nombre se presenta una espectacular formación de piedra arenisca de unos 25 kilómetros de extensión al sudoeste de la ciudad. Se traduce como “Siete toros”, por su parecido con estos animales.

El Monumento Natural tiene su propia mitología en cuanto a su creación. Dos kanes que habitaban por aquella zona se enfrentaron cuando uno de ellos secuestró a la hermosa esposa del otro. Cuando el esposo demandó el regreso de su esposa, su enemigo planeó una terrible atrocidad, que consistió en ofrecer un gran banquete que duraría siete días. Cada uno de esos días, se sacrificaría un gran toro, pero en el último día mató a la esposa cautiva con sus propias manos. La sangre de la muchacha brotó y, donde cayeron las gotas, aparecieron las siete rocas rojas, Jeti-Oguz. 

Al acercarse a Jeti-Oguz, hay otra formación rocosa que se parece a un corazón roto. Como no podía ser de otra manera, existe otra leyenda. En este caso, cuenta que perteneció a una hermosa mujer que murió cuando su corazón se rompió en el momento en que dos pretendientes se matasen peleando por ella.

En definitiva, dos formaciones rocosas que se han convertido en símbolos de la región de Issyk-Kul, las imágenes favoritas para fotógrafos y pintores, cada una con su propia leyenda para dar más encanto al lugar.   

Por otro lado, también merece la pena visitar el antiguo cementerio y algunos montículos sepulcrales que datan de los siglos VII al V AEC. No muy lejos de allí, más arriba del valle se encuentra el Sanatorio Jeti-Oguz, de 1932. Este sanatorio fue elegido como lugar para el primer encuentro entre el presidente Akaev y Yeltsin, en 1991, tras el fallido golpe de estado en Moscú. 

Por último, también merece una visita la Dolina Svetov o Valle de las flores, a 5 kms al sur de este sanatorio. Un valle de postal que, durante los meses de mayo, junio y julio, se cubre de un espeso manto de amapolas y otras flores de colores.

El lago Issyk-Kul

Impresionante masa de agua, rodeada de montañas y con más de 170 km de longitud. Se trata de un lago cuyas aguas son sorprendentemente cálidas, a pesar de la altitud y el origen.

Con motivos más que sobrados, es la primera atracción del país y el segundo mayor lago alpino del mundo. Su nombre, que se traduce como “lago caliente” o “mar caliente”, se refiere a que nunca se congela, aunque el agua proceda de los glaciares, llegando a los -10 º C en invierno, y ubicarse a más de 1600 metros de altitud. El motivo es la combinación de una gran profundidad, a la actividad termal de la región y a una ligera salinidad.

Tras el lago Titicaca, es el lago alpino más grande del mundo sin salida al mar, una cualidad que le permite mantener aguas extremadamente puras y cristalinas. Cuenta con unas dimensiones de 182 km de largo por 60 km de ancho con 700 metros de profundidad, características que lo hacen propicio para esconder algunos misterios y leyendas, entre ellos, una decena de pueblos que el agua y el paso de los años ha terminado sepultando. Recientemente, investigadores rusos encontraron restos de una civilización de más de 2500 años. También hay que destacar que la mítica ruta de la Seda pasaba por aquí.  

Cosas que hacer en la ciudad

Aunque no es lo más atractivo de este territorio no deja de ser un lugar interesante, no solo como punto de partida para comenzar alguna de las muchas rutas disponibles, sino para pasear y descubrir alguna que otra curiosidad.

Se debe visitar el parque vedado donde se localiza el conjunto memorial con la tumba del viajero-investigador de Asia Central N.M.Prjevalskiy.

La Catedral de la Santísima Trinidad, donde se reúnen todos los creyentes ortodoxos de Karakol durante la fiesta de la Santísima Trinidad, es, quizás, el edificio más interesante de la ciudad. Se trata de un ejemplo clásico de una iglesia rusa ortodoxa del siglo XIX.

Así mismo, la mezquita de Dunghuan es uno de los monumentos del arte Dunghuan (musulmanes chinos) que sorprende por su variedad arquitectónica y pinturas, con un estilo arquitectónico chino de la época Qing (1644-1911). Fue construida en 1910, en el estilo de pagoda budista, en madera sin utilizar clavos.

Karakol tiene merecida fama gracias a su mercado de domingo, día para la venta del ganado doméstico. Un lugar de encuentro para caballos de pura sangre, vacas de raza o carneros engordados que son comprados y vendidos en una curiosa e interesante representación.

Por último, es obligada la visita del museo de la ciudad. Un excelente lugar para aprender historia, arqueología, la rica cultura nacional kirguisa y el arte de la región.

Quieres venir con nosotros a estos lugares escondidos. Visita nuestra página y permanece atento a nuestra próximo viaje a Kirguistán.

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