El Salar desde la isla de Incahuasi

Hoy voy a hablaros de uno de esos lugares que se quedan grabados a fuego en la retina del viajero. Un paraje que hace que nos de la sensación de que estamos vagando por una luna de Júpiter en lugar de encontrarnos en un rinconcito de nuestro planeta. Y es que pondría la mano en el fuego a que el lugar del que hoy vamos a hablar, encabeza la lista de los lugares más asombrosos nuncajamásvisitados de todo trotamundos que ha vagado por ese yermo paraje..

El Salar desde la isla de Incahuasi

Isla de Incahuasi

Y es que al fin y al cabo, el lugar que nos ocupa hoy, realmente no es más que una extensión de 10.500 kilómetros de la más absoluta nada, escondida a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar en un rincón perdido de los Andes bolivianos y muy cerca de la frontera con Chile: Bienvenidos al Salar de Uyuni.

Os preguntaréis sobre qué es lo que tiene de especial un lago de sal para que lo catalogue como un “must” a visitar en toda vida viajera… Es complicado expresar con palabras lo sobrecogedor de este lugar, ya que las palabras que nos afloran a nuestra mente para tratar de describirlo son como un lugar mágico, surrealista, almodovariano,…. Cuando queremos darnos cuenta, nos encontramos en una ingente planicie de sal, más allá de donde alcanza la vista, donde se pierde toda sensación de proporción al carecer de ningún tipo de referencia. Un manto blanco, infinito, tan solo flanqueado por un cielo azul intenso. Eso los días que el cielo está límpido, que son la mayoría, ya que si el cielo está nublado, no se consigue discernir la línea del horizonte al difuminarse el cielo con la tierra.

Una de las características que más nos llaman la atención de esta colosal extensión blanca es que su superficie está compuesta por un extraño entramado infinito de hexágonos que surgen del suelo, producidos por la evaporación del agua de las capas más superficiales del salar, creando el mismo efecto que el lodo al secarse. Este inmenso lago, con una capa de sal de más de 120 metros de espesor y que se calcula que alberga más de 10.000 millones de toneladas de sal (al año se extraen unas 25.000 toneladas) se encuentra rodeado de extintos volcanes, y su monótona belleza tan solo está rota por alguna “isla” como la isla Cujiri o Isla del Pescado y la isla Incahuasi, cubiertas de cactus de más de 10 metros de altura. Pero no es el único atractivo de la zona, ya que las agencias locales ofrecen tours de varios días para poder descubrir otras maravillas nada desdeñables de la zona, como son la laguna colorada y la laguna verde (¿adivináis por qué se llaman así?), o el sol de mañana, (un conjunto de géiseres espectaculares que se pueden contemplar al “frescor” de la mañana para posteriormente sumergirte bajo cero en una piscina natural de aguas termales), además de curiosas formaciones rocosas y mucha fauna, desde miles de flamencos a vicuñas y coyotes por nombrar las más habituales.

La perspectiva confunde

Es habitual para todos los que nos dejamos caer por las inmensidades del Salar, el jugar con esa carencia de perspectiva y aprovechar para realizar fotos tan asombrosas como estúpidas, como dar la sensación de estar tumbado sobre una botella de plástico simplemente por estar la botella doscientos metros más adelantada que el sujeto que aparece tumbado en el suelo. Pero esa falta de perspectiva tiene su lado científico, ya que cuando llueve, todo el salar se ve cubierto por una fina película de agua que dada la alta reflectividad de la superficie, sirve para calibrar los satélites que nos rondan por encima de nuestras cabezas.

Y es que una imagen, y más aún en ésta descripción, bien vale más que mil palabras… Pero lo que de verdad merece la pena, es sentirte minúsculo, rodeado de la inmensidad de la nada; ser un pequeñito punto negro navegando entre un blanco intenso y un azul cobalto, en el centro del Salar de Uyuni.

Los famosos hexágonos del Salar de Uyuni

1 comentario
  1. Lydia
    Lydia Dice:

    Yo he estado allí, hice un tour de 3 días 2 noches y es uno de los sitios más maravillosos y especiales en los que he estado. Realmente inolvidable !!! Lo recomiendo muchísimo, de lo mejor de Bolivia
    Ademas nuestro guía, Lino, hizo que lo fuera aún más.
    Ah! No olvideis comer quinua! El pastel es delicioso!

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