Suecia tiene una costa, monumentos naturales y capitales que son referencia en el mundo entero. No en vano es uno de los países favoritos para vacacionar por una buena parte de turistas europeos. Pero, en el norte de Suecia, la historia cambia. En Laponia Sueca, en este rincón del mundo se esconde un verdadero tesoro de belleza natural, tanto en verano para ver el sol de medianoche, como en invierno con sus paisajes nevados y sus noches eternas.

Un entorno muy parecido a la parte más fría de Noruega, pero bastante más económica en líneas generales, un factor determinante para la mayoría de los viajeros. Afortunadamente, para los aventureros que seguimos la inercia y el estilo de viajes independientes que ofrece Paso Noroeste, esta parte de Suecia se haya en lo que se podría considerar como los primeros pasos para la explotación turística.

Por este motivo, Laponia Sueca nos resulta tan atractiva y la incluimos en nuestros destinos. Un lugar ideal para visitar durante todo el invierno, sobre todo en los meses de febrero, marzo y abril. La magia de sus auroras boreales solo es un motivo más. La gastronomía, la cultura y las tradiciones, la gente y la naturaleza componen un conjunto maravilloso, que se vive y disfruta con la tranquilidad y la paz de las largas estaciones.

Laponia y el fin del sol. El invierno polar

Laponia Sueca es uno de esos lugares extraordinarios del planeta donde la luz solar no desaparece en las 24 horas del día durante el verano y, por el contrario, no se deja ver durante el invierno. Este espectáculo solo es posible vivirlo aquí, una región que se puede disfrutar en cualquier época del año, ya sea en verano o en invierno, con actividades y experiencias completamente distintas en una estación y en otra.

El extenso territorio, de aproximadamente 390 mil kilómetros cuadrados denominado LaPonia, está compartido por Noruega, Finlandia, Rusia y Suecia. En este lado, en el sueco, la superficie es de 9400 km2, con una biodiversidad natural de alta montaña, predominantemente. Aquí se concentran, posiblemente, las últimas tierras vírgenes del viejo continente, incluso con los Sami viviendo en esta zona, habitándola durante miles de años.

Durante el tiempo que no hay sol, la nieve es la auténtica protagonista, es entonces cuando las estaciones de esquí cobran vida y se convierten en el centro de atención del turismo internacional. Es toda una experiencia esquiar de noche, con suerte a la luz de una buena tormenta de auroras boreales.

Las auroras boreales

Posiblemente, lo más llamativo de esta región suele darse durante los meses que van de diciembre a enero, donde el sol casi no supera el nivel del horizonte. Es el momento de apreciar las auroras boreales.

Durante estos tres meses, con una débil luz emitida por debajo de la línea del horizonte, ofrece un espectro mágico, una calidez que, en ocasiones, es sorprendida por las auroras boreales. Un juego de luces que se produce por el fenómeno electromagnético del choque de partículas eléctricas enviadas por el sol en el campo magnético de nuestro planeta Tierra.

Uno de los lugares ideales para observar este fenómeno tan espectacular se ubica en la Aurora Sky Station, ubicada en pleno Parque Nacional de Abisko. Todo en esta estación se ha creado exclusivamente para observar el espectáculo de las auroras boreales en su máximo esplendor. Este lugar ha sido construido lejos de cualquier luz artificial, en las alturas, siendo accesible sol en un telesilla. Una vez allí se puede disfrutar de un café en el Panorama Café, un enclave perfecto para observar en toda su plenitud la cordillera y el lago Tornesträsk. Así mismo, gracias a su ubicación geográfica, la Aurora Sky Station, durante el 9 de junio y el 14 de julio, está considerada el mejor lugar del mundo para la observación del sol de medianoche.

El verano ártico, los días sin fin y el sol de medianoche

Aquí, durante los meses de verano, el sol nunca llega a ponerse. Se crea el sortilegio mágico de quedarse en el horizonte durante un par de horas, sin llegar a ocultarse, para volver a salir. Es el periodo de tiempo perfecto para contemplar el sol de medianoche y sus indescriptibles colores en el cielo en conjunción con los fabulosos paisajes de la Laponia Sueca.

En verano, las posibilidades de disfrutar de este entorno cambian, aunque en algunos lugares todavía es posible esquiar, como Riksgränsen. Pero, el deshielo, llena los ríos de vida y diversión, por lo que los salmones y truchas serán los nuevos objetivos del turista, sobre todo de los que gusten de la pesca. Los descensos en canoa o los recorridos en bicicleta por sus orillas también atrapan. El deporte de aventura, la escalada por los terrenos y macizos rocosos que dejan al descubierto el hielo derretido abre esta oportunidad, muy apreciada, también por los senderistas.

Kiruna, una ciudad septentrional

De los lugares que merecen la pena visitar en el viaje a Laponia Sueca, Kiruna, a 145 kilómetros al norte del círculo Polar Ártico, se posiciona como uno de los más aconsejables. Se trata de una pequeña población, con apenas 19.000 habitantes, ubicada en un entorno que merece la pena descubrir y disfrutar.

Kiruna se localiza entre los montes de Luossavaara y Kiirunavaara, enclave en el que hay más de 6.000 lagos. En invierno y primavera su naturaleza explosiona, presentando un espectáculo salvaje que deja sin aliento a los amantes de lo ecológico. Recomendamos, sin embargo, que se evite su visita en verano, pues cuando el hielo se derrite aparecen nubes de mosquitos que pueden hacer de la estancia aquí un infierno.

En Kiruna podrás visitar su iglesia, que es uno de los edificios de madera más grandes del país, de estilo neogótico, sus dos ayuntamientos y a los Sami y su fabulosa cultura.

Los Sami o el pueblo lapón de Suecia

Este pueblo ocupa la mencionada franja de la Laponia en toda su extensión, solo en territorio sueco habitan unos 20.000 integrantes. Después de haber sufrido durante los siglos XIX y XX una escandinavización, poco a poco están recuperando su idioma, cultura y tradiciones, tan llamativas e interesantes.

Los Sami estaban compuestos principalmente por tribus nómadas que vivían con la pesca y la caza. En la actualidad, aunque mantienen la memoria de sus ancestros viva, sus costumbres no han tenido más remedio que cambiar. Ahora son especialistas en la crianza y en el cuidado de grandes manadas de renos y perros, viviendo cada vez más del turismo. Su característica vestimenta, llena de bordados con colores muy vivos, los hacen resaltar de una manera espectacular sobre el banco de la nieve de la Laponia.

En Svansele se comparte una experiencia intensa con este grupo étnico. El Wilderness Camp se localiza en medio del bosque y no tiene ni agua ni electricidad, se cena carne de alce y reno al estilo Sami. Un lugar ideal para escuchar las leyendas y tradiciones de este pueblo alrededor de un buen fuego.

Un hotel completamente de hielo, el Icehotel Sweden

Muy cerca de Kiruna, a unos escasos 19 km, se localiza uno de los lugares con más visitas de toda esta zona, el Icehotel, perteneciente a la localidad de Jukkasjärvi. Un hotel único en el mundo, pues además de sus habitaciones normales, típicas de cualquier hospedaje, también ofrece a sus huéspedes las habitaciones de hielo, donde todo absolutamente está construido en este frío elemento. Así mismo, también dispone de un restaurante normal y un bar de hielo, donde las copas y vasos son de hielo. Dormir en una habitación a menos 4 grados es una experiencia que a pocos agrada, se vive como una aventura, más que algo habitual.

Las habitaciones tienen de todo, enchufes, pieles y sacos de dormir. Pero, lo que hace aún más extraordinario este lugar es que, cada año, artistas de todo el mundo reconstruyen habitaciones con su propio estilo, por lo que siempre hay habitaciones nuevas.

Más cosas que hacer en la Laponia Sueca

Las actividades sorprendentes posibles en el norte de Suecia no acaban con estos pocos ejemplos. En Svansle, cerca de Skekkeftea, es posible montar en motonieve para ir en busca de alces y renos en el interior de bosques centenarios de abetos lapones. Observar las auroras boreales en hoteles iglú con techos de cristal. También, si se quiere, se puede navegar a bordo de un rompehielos, el Artic Explorer en Pitea, desde el que se ofrece la oportunidad de bucear en las heladas aguas de Svansle, Arjeplog o Arvidsjaur con un traje de neopreno.

Si gustas del paseo entre hermosos parajes naturales, el Parque Nacional de Abisko tiene las mejores rutas de senderismo. En caminatas de varios días se acampará en plena naturaleza y se descubrirán fabulosas cascadas y hermosos lagos. Así mismo, se puede realizar rutas en trineo tirados por perros y, por supuesto, existe un gran número de pistas de esquíes en todo el norte sueco.

Karlstad es la ciudad predilecta para el verano, posee uno de los lagos más grandes de Europa, el Vänem, y guarda en su interior un archipiélago con más de 22.000 islas. Podrás navegar el río Klarälven con las timmerflotte, embarcaciones construidas de forma tradicional con troncos de madera. También es interesante conocer la región que sirve de frontera con Finlandia en época de festivales musicales, conocer las ciudades de Lulea y Pitea, y parar en el golfo de Botnia donde se puede ver esta playa montado en globo.

Las experiencias que promete la zona norte sueca continúan ad infinitum. Por eso, lo mejor que puedes hacer es visitar nuestra web en pasonoroeste.com, seguir informándote y apuntarte a nuestra próxima aventura a la Laponia Sueca, no tardaremos en volver a ver la fabulosa imagen de las auroras boreales sobre bosques nevados.

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