El río Mekong es sin duda un río caprichoso. Nace en la meseta tibetana y desemboca 4,900 kilómetros más tarde en el sur de Vietnam. Atraviesa China, Birmania, Laos, Camboya y Vietnam, pero es donde en Laos, justo antes de alcanzar la frontera camboyana, donde se deshilacha como formando un delta, denominándose a esa zona Si Phan Don o traducido del laosí, como las 4.000 islas.

Y es que este pequeño rincón perdido es un conjunto de islas de densa vegetación y fotogénicas palmeras que bien merece la pena disfrutar cuando estés de viaje por Laos. No sabemos exactamente si son exactamente 4000 o cuántas islas hay, ya que la mitad quedan bajo las aguas del Mekong cuando éste baja crecido. Las islas principales y donde se puede encontrar alojamiento son tres, de nombres tan sonoros como Don Khon, Don Det y Don Khong, que es la mayor de todas y la que cuenta junto a Don Det con un mayor número de “infraestructuras” (algunos hoteles demasiado sencillos para la mayor parte de los estándares occidentales, algunos restaurantes y ni un solo cajero automático, para que nos entendamos)

Búfalo pastando en los arrozales

Búfalo pastando en los arrozales

La vida en este rincón del mundo transcurre de forma apacible. Apenas hay electricidad, y los vehículos a motor que predominan son las barcas. Puedes alquilar una bicicleta para explorar la zona, jugar con los niños, siempre dispuestos a regalarles una sonrisa al visitante, contemplar la abundante fauna aviar de la zona y disfrutar de las espectaculares puestas de sol. O simplemente leer un libro meciéndote sobre una hamaca a la orilla del río Mekong, una de las grandes distracciones de esta zona de Laos. ¡Estos son vacaciones y lo demás tonterías!

Tras el relax y la tranquilidad, una de las mayores atracciones turísticas de este perdido rincón del mundo es ir a ver los delfines Irrawaddy, animales de agua dulce que están amenazados de extinción y que ocasionalmente se dejan ver en el trayecto que hace el barco fluvial que conecta con la isla de Don Khon. Su perfil tiene poco de la gracilidad que le reconocemos a sus primos de los mares de agua salada, pero tal vez eso sea también parte de su encanto.

Atardecer en las 4000 islas

Atardecer en las 4000 islas

Otra experiencia, cuanto menos curiosa es ir a pasear por las antiguas líneas del ferrocarril que los franceses construyeron para superar las crecidas del río Mekong, pero especialmente las cataratas Khone Phapheng infranqueables para cualquier navegación fluvial. Hay 5 kilómetros de ruta para descubrir esa parte del pasado colonial.

Y es que esas cataratas, son las más largas del sudeste asiático, con saltos de agua llegan a alcanzar los 21 metros de desnivel y la cadena de caídas del agua alcanza los diez kilómetros de longitud, de un salto de agua detrás de otro. Entre esos escollos vive el pez de agua dulce más grande del mundo, el plabuck, tres metros y casi 300 kilos de peso en canal.

Paseando por los arrozales

Paseando por los arrozales

Así que si algún día te decides adentrarte en las profundidades de Laos, no te puedes perder el pequeño rincón de las 4000 islas, allí donde el río Mekong se desgrana en cientos de canales…. Y ya sabes, si no sabes cómo llegar hasta allí, Paso Noroeste en su viaje por Laos y Camboya te lo pone fácil!

Palafito en Don Khong

Palafito en Don Khong

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