La observación de una cascada provoca el mismo encantamiento, la misma extraña relajación y paz que cuando se mira al mar o las llamas escapar de un fuego. Es el embrujo que nace de la naturaleza en movimiento, de la belleza de lo salvaje e indomable, de las fuerzas primigenias que todavía ejercen su poder sobre quienes se atreven a mirar. Por eso, en este artículo queremos hablarte sobre una ruta por las 10 mejores cascadas de Islandia y algunas de sus leyendas.

Islandia es uno de los países con más cataratas en su territorio, y también con más leyendas. Puede que no sean las más altas ni las más caudalosas, pero sin lugar a dudas las cascadas de Islandia son las más hermosas por conservarse en estados completamente naturales, sin la intervención desaforada del turismo. Los entornos donde se producen estos accidentes geológicos se mantienen con un aspecto muy cercano al de sus origines en la mayoría de las ubicaciones, lo que les confiere un extra de belleza salvaje.

Las 10 cascadas de Islandia que hay que ver

Cuando hacemos un viaje a Islandia, una isla ubicada entre el norte de Europa y el norte de América con solo 300.000 habitantes, estaremos obligados a visitar al menos las más populares y atractivas cascadas y a escuchar las leyendas que se ocultan en algunas de ellas. Aunque entre visita y visita podamos disfrutar de sus piscinas termales y la tranquilidad de un pueblo que se extiende por algo más de 100.000 km2. A continuación, te contamos cuáles son las 10 cascadas de Islandia que debes visitar en tu viaje. 

1. Gullfoss, la catarata más popular

La Cascada Dorada, que es su traducción, tiene la consideración de la cascada más hermosa de toda Islandia, lo que la convierte por mérito propio en la más popular, puesto que para gusto los colores. Desde luego es una de las más espectaculares, ya que su doble cascada alcanza los 31 metros de altura.

Se localiza en el extremo este del Circulo Dorado, por lo que al pertenecer a esta importante ruta turística sus visitas son abundantes. Su nombre, cascada de oro, se debe al efecto de la luz solar reflejada sobre ella al atardecer, un espectáculo sonoro y visual que no deja indiferente a nadie.

Aunque existe otra explicación, una leyenda que nos habla de un granjero de nombre Cýgur que se había enriquecido enormemente, pero su única preocupación era saber el destino de todo ese oro cuando el muriese. Pues bien, para que nadie pudiese disfrutarlo, lo guardó en un cofre y lo tiró a esta doble cascada que arrastra 109 metros cúbicos de agua al segundo.

2. Una cascada de reciente creación es la más alta

Nada menos que 240 metros de altura alcanza esta cascada de reciente revelación en el glaciar Mosáriokull. Su descubrimiento se debe a que ha comenzado su existencia coincidiendo con el derretimiento de los glaciares por el calentamiento global.

3. Háifoss, una de las cataratas más altas y bellas de Islandia;

Haifoss se localiza cerca del volcán Hekla en el borde de las Tierras Altas, entre la Reserva Natural Landmannalaugar Fiallabak y la mencionada y espectacular ruta del Círculo Dorado. Es la quinta en altura, un récord que comparte con su vecina y gemela Granni (vecino en islandes).

Se encuentra en el valle Fossárdalur al sur de Islandia, en la zona interior del valle Þjórsárdalur. Para ver esta cascada y a su gemela solo se puede acceder al territorio donde se ubica en verano, debido a que las carreteras que se internan en este interior e indómito espacio están cerradas la mayor parte del año.

La leyenda cuenta que en este lugar vivía un gigante alimentándose de las truchas que quedaban atrapadas en esta cascada. En una ocasión un joven lanzó una roca al río, lo que provocó la ira del gigante. Esa misma noche se dirigió al lugar donde dormía el joven con otros compañeros y trató de secuestrarlo, agarrándolo de las piernas. Afortunadamente, con la ayuda de los amigos, el joven logró liberarse, aunque quedó muy magullado. Así que ya sabes, disfruta de la cascada, pero no tires piedras o el ogro irá a por ti.

4. La segunda más alta, Glymur, en el fiordo de Hvalfjörður

Hasta 2007 mantuvo su liderazgo de ser la más alta de toda Islandia, pero por el derretimiento de los glaciares pasó a un segundo puesto con sus 198 metros de altura. Glymur tiene como traducción “sonido metálico”, y es que un hada convirtió a un hombre en ballena, el cual provocaría innumerables naufragios cerca del conocido fiordo de las ballenas. Un día, un anciano invidente logró atraer a la ballena hacia el río Botsna y dejarla atrapada en la catarata, produciendo extraños sonidos, parecidos a cañonazos.

5. La más caudalosa de Europa, Dettifoss

El poder y energía que desprende esta enorme cascada deja sin aliento a todo aquel que se acerca a contemplarla. Ubicada en el Parque Nacional de Vatnajökull al norte de la isla, se enmarca dentro una de las rutas más impresionantes, la Ruta del Diamante.

En este recorrido, además de disfrutar de la contemplación del lugar que eligió Ridley Scott para que el humanoide de Prometeus dejara caer su esencia vital (o mortal), también será posible visitar los acantilados de los murmullos (Hljodaklettar); la ciudad de Husavik; el cañón de Ásbyrgi; el lago de Mývatn; la cascada de Godafoss; los Castillos Oscuros (Dimmuborgir) y la catarata de Eider; la mayor parte de ellos dentro del mencionado Parque Nacional.

Esta cascada no tiene una gran altura, apenas 45 metros, pero su anchura tiene alrededor de 100 metros de extensión, por lo que la cantidad de agua que cae por segundo es enorme.

Dettifoss significa Cascada del Cañón de la Cabra, porque, según cuenta la leyenda Kráka, la hija del mítico Sigur (el matador de dragones) y su mujer Brunilda había dejado reposar a sus cabras aquí mientras ella descansaba.

6. Seljalandsfoss, una catarata que puedes ver por detrás

Considerada una de las más bonitas de Islandia tiene la particularidad de poder seguir un sendero justo detrás de la cortina de agua que produce su caída. De casi 60 metros de altura este salto de agua, ubicada al sur, crea un entorno fresco y de colores vivos, deslumbrantes cuando el sol la atraviesa, despertando los arcoíris que guarda en su interior.

En esta cascada la vida brota por todos lados, ofreciendo un bello espectáculo de florecillas blancas y amarillas, musgos verdes y un eterno cielo azul. En definitiva, Seljalandsfoss ha creado una de las esquinas más bonitas de toda Islandia, un lugar especialmente encantador que permite dejar volar libremente todos tus sentidos.

7. Hengifoss, un marco de aridez para una espectacular caída

Llama poderosamente la atención la ubicación de esta cascada de 128 metros de altura por el lugar por el que se deja caer. Se trata de un rincón, un circo elevado de estratos de basalto con capas superpuestas muy finas que le confiere al cuadro un aspecto de colores negros, ocres y quemados, sucio en contraposición con la claridad y pureza del agua. Se localiza al este de la isla, muy cerca de la ciudad de Egilsstaôir.

8. Hraunfossar, una cascada que emerge

Efectivamente, como señala este subtítulo, Hraunfossar, una cascada ubicada al oeste de la isla, es una de las caídas de agua más curiosas de toda Islandia, ya que su caudal emerge hasta la superficie filtrada a través de los campos de lava de los alrededores. La imagen que presenta, por tanto, no es un río o arroyo que termina en una caída abrupta del terreno, sino que, a lo largo de toda una ladera rocosa, el agua brota desde las profundidades de la tierra, dejándose caer mansamente por la ladera. Esta particularidad la hace única en el mundo y un espectáculo natural digno de observarse.

Justo a su lado se encuentra otra cascada con la misma característica; Barnafross o cascada de los niños, y esta sí tiene su propia leyenda. El nombre de cascada de los niños se debe a que, en un día de nochebuena, las furiosas aguas de esta cascada se llevaron consigo la vida de dos niños. La madre de los pequeños, en venganza, destruyó uno de los arcos naturales que unía las rocas de Barnafoss para evitar que la tragedia pudiera volver a suceder.

9. Savrtifoss, un pequeño trozo de la calzada de los gigantes

Ubicada al sur de Islandia, en Skaftafell, en el interior del Parque Nacional Vatnajökull, incluido en el aún más extenso Parque Nacional Vatnajökull (el más grande de Europa). La conocida como cascada negra se trata de una caída de agua entre columnas de basalto, que a diferencia de la archiconocida calzada de los gigantes no se encuentran en el suelo, sino suspendida en la pared. Una particularidad que la convierte en especial, única en el mundo, con un aspecto de gigantesco órgano de catedral.

10. Skògafoss, una catarata de postal

Para terminar este pequeño muestrario de cascadas hermosas de Islandia, qué mejor que mostrar una de las más fotografiadas. Posiblemente además de su impresionante belleza, esta cascada sea una de las más conocidas y visitadas por ser el inicio de la caminata desde Fimmvörðuháls hacia Þórsmörk, de las más transitadas por los amantes del senderismo. Un camino por el que nos encontraremos al menos con 33 cataratas de diferentes formas y tamaños.

Skògafoss se localiza en Skógar, un pequeño pueblo a escasos 150 kilómetros de la capital Reykiavik. El río del mismo nombre se rompe abruptamente en un enorme muro de roca, saltando en caída libre por encima de una ancha meseta para caer en espacio abierto hacia una ancha llanura. La amplitud del terreno facilita ver esta caída de agua de 62 metros de altitud desde varios kilómetros de distancia.

La leyenda dice que detrás de la cortina de agua de esta catarata se encuentra un tesoro vikingo, el Þrasi Þórólfsson.

Ahora que ya conoces más sobre las cascadas de Islandia, seguro que te han entrado unas tremendas ganas de contemplar en primera persona estos tesoros de la naturaleza. Pues bien, te invitamos a que te pases por nuestra página de viajes de aventura y estés atento a nuestros próximos viajes a Islandia, disfrutarás de este entorno de una manera original, segura y divertida.

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