Viajar a Asia Central

Está bastante claro que Kirguistán no aparece como la primera, ni segunda, ni siquiera en la tercera opción de países que uno piensa visitar. Uzbekistán tiene algo más de fama gracias a Samarcanda y a la Ruta de la Seda, pero tampoco es precisamente el típico destino que sale cuando buscas dónde ir con la fórmula de vacación tradicional. Para los aventureros que formamos parte de la comunidad de los viajes de aventura esto es una gran noticia.

Y es que, afortunadamente, viajar a Asia Central representa la cada vez más escasa oportunidad, de meterse de lleno en una parte del mundo donde todavía queda mucho por descubrir. Aquí hay montañas enormes, carreteras que ponen a prueba la paciencia, lagos a más de 3.000 metros, ciudades que parecen escenarios de otra época y noches en las que una yurta será nuestra casa. Si estás pensando en probar eso de los viajes de aventura, la combinación de viaje a Kirguistán y viaje a Uzbekistán es, posiblemente, una de las mejores formas de empezar.

Si decides venir, habrá algún en el que te preguntes cómo demonios ha conseguido llegar hasta un determinado lugar, cómo la furgoneta sobrevivió a esa pista. Pero luego, mirarás alrededor y entenderás por qué hemos venido y te sentirás realmente bien.

Kirguistán para empezar por todo lo alto

En Kirguistán las montañas mandan, y no es una forma de hablar. Según datos recogidos por Paso Noroeste, alrededor del 93 % del territorio se encuentra por encima de los 1.000 metros de altitud. Aquí venimos a movernos, a ensuciarnos un poco las botas y a comprobar que dormir con pocas comodidades compensa cuando al abrir la puerta tienes delante un paisaje del Tian Shan.

Uno de esos lugares es Song-Köl. El lago se encuentra a más de 3.000 metros y llegaremos hasta allí después de una ruta de dos días a caballo. ¿Nunca has montado? Tranquilo. La excursión está pensada para que pueda hacerla también un principiante. Después toca dormir en una yurta y conocer un poco mejor esa tradición nómada que todavía forma parte de la identidad kirguisa.

También pasaremos por Naryn, recorreremos carreteras de montaña y conoceremos Tash Rabat, un antiguo caravasar ligado a aquella Ruta de la Seda por la que durante siglos circularon personas, animales y mercancías entre Oriente y Occidente. Y todavía nos quedará Altyn Arashan, uno de esos valles donde sacar el móvil para hacer una foto acaba convirtiéndose en hacer veinte.

¿Qué nos vamos a encontrar en Kirguistán?

  • Montañas y valles a lo grande.
  • Una ruta de dos días a caballo.
  • Noches en yurtas.
  • Alojamientos sencillos.
  • Bastantes kilómetros de carretera.
  • Y paisajes que justifican unos cuantos baches.

Kirguistán no exige experiencia como aventurero, pero sí ganas de adaptarse. Eso es bastante más importante.

Y de pronto aparece Uzbekistán

Después de tanta montaña llega el cambio de escenario. Volamos a Uzbekistán y entramos en el mundo de las caravanas, las cúpulas turquesas, las madrazas y los bazares.

Samarcanda es la estrella y tampoco vamos a fingir que no. Su plaza del Registán es uno de esos lugares que has podido ver cien veces en fotografías y que, aun así, impresiona cuando lo tienes delante. UNESCO incluyó Samarcanda en la Lista del Patrimonio Mundial en 2001 por su importancia como cruce de culturas. Uzbekistán posee actualmente ocho bienes inscritos en esa lista.

Pero sería bastante injusto reducir el país a Samarcanda. Bujará y Khiva son dos de las grandes sorpresas del viaje. En la primera encontraremos mezquitas, madrazas, antiguos espacios comerciales y callejuelas por las que apetece perderse. Khiva juega todavía más fuerte: su recinto histórico de Itchan Kala conserva murallas, minaretes, mezquitas y madrazas que convierten el paseo en un pequeño viaje en el tiempo.

Aquí las botas de montaña descansan algo más, aunque seguiremos caminando.

Kirguistán o Uzbekistán ¿con cuál me quedo?

Pues con los dos. Nos lo han puesto fácil.

Kirguistán Uzbekistán
Montañas Ciudades históricas
Lagos de altura Cúpulas y madrazas
Yurtas Pequeños hoteles y alojamientos locales
Caballos y senderismo Cultura y largos paseos
Tradición nómada Ruta de la Seda
Song-Köl Samarcanda, Bujará y Khiva

Lo bueno de combinar ambos países es que el viaje cambia constantemente. Cuando llevamos varios días entre montañas aparece Uzbekistán; cuando uno empieza a acostumbrarse a las ciudades, recuerda que hace poco estaba durmiendo en una yurta.

¿Es viajar a Asia Central demasiado complicado para principiantes?

Esta es la pregunta importante. Y la respuesta es no, aunque tampoco vamos a venderte unas vacaciones de tumbona.

La dificultad que damos al viaje es media. En Uzbekistán tendremos recorridos urbanos bastante asequibles. Kirguistán exige algo más: caminatas, altura, dos días a caballo, carreteras largas y alojamientos básicos. Hace falta una condición física razonable y, sobre todo, cierta flexibilidad.

¿Qué significa eso en la práctica? Que quizá algún alojamiento tenga menos comodidades de las esperadas, que habrá trayectos largos y que el clima puede pasar del calor del día al frío de una noche en la montaña.

Nada especialmente heroico. Forma parte del viaje.

Viajar a Asia Central en grupo

Aquí aparece otra de las razones por las que Kirguistán y Uzbekistán funcionan tan bien como primera aventura: podemos descubrirlos en grupo.

En Paso Noroeste viajamos con coordinador antes y durante la ruta. No buscamos reproducir un circuito turístico en el que todo está empaquetado y medido al minuto. Queremos tener margen para vivir el país, utilizar alojamientos locales y movernos de una forma cercana a la realidad del destino.

El grupo acaba haciendo el resto. El primer día somos personas que apenas conocemos nuestros nombres. Después llegan una carretera interminable, un té compartido, la primera noche en yurta, las agujetas del caballo y las bromas que nadie fuera del viaje entenderá.

Y entonces ya tenemos nuestra pequeña tribu.

Asia Central en un vistazo

¿Qué puedes ver si decides viajar a Asia Central? Naturaleza salvaje en Kirguistán y algunas de las grandes ciudades históricas de la Ruta de la Seda en Uzbekistán.

¿Hay aventura? Bastante.

¿Hace falta ser Indiana Jones? Por suerte, no.

¿Habrá comodidades todos los días? Tampoco.

¿Merece la pena? Si disfrutas descubriendo lugares que todavía consiguen sorprenderte, mucho.

Preguntas frecuentes sobre viajar a Kirguistán y Uzbekistán

¿Necesito experiencia montando a caballo?

No. La ruta de dos días prevista en Kirguistán es accesible para principiantes. Lo que sí necesitarás son ganas de pasar unas cuantas horas sobre la silla.

¿Dormiremos en yurtas?

Sí. Dormir en una yurta forma parte de la experiencia de conocer el Kirguistán rural y su tradición nómada. Los alojamientos serán más básicos que en las ciudades.

¿Hay que estar muy en forma?

No necesitas preparación deportiva específica. Una forma física media y estar acostumbrado a caminar son suficientes para afrontar mejor el viaje.

¿Qué parte es más aventurera?

Kirguistán. Tiene montaña, rutas a pie, caballo, altura y desplazamientos por zonas rurales. Uzbekistán aporta la parte más cultural del recorrido.

¿Por qué combinar los dos países?

Porque ofrecen dos caras completamente diferentes de Asia Central. En un mismo viaje podemos dormir junto a un lago de montaña y, unos días después, plantarnos delante del Registán de Samarcanda. Pocas rutas ofrecen un contraste así.

¿Es una buena primera experiencia viajando en grupo?

Es un excelente bautismo. Especialmente si te apetece conocer un destino diferente, pero te da cierta pereza o temes no organizar adecuadamente toda la logística por tu cuenta. Viajar acompañado facilita las cosas y, de paso, deja algo que nunca aparece en el itinerario: la gente con la que vas a compartir todas esas historias.

 

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