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Hace frío. Mucho frío del bueno: el que te deja la cara roja y la cabeza despejada. Estás fuera, mirando al cielo, con la respiración haciendo nubecitas. Y entonces… empieza. Primero una mancha pálida, casi tímida. Luego una línea. Luego un movimiento. Y, en cuestión de segundos, el cielo se pone a bailar en verde, violeta o en el color que le dé la gana. Tú no hablas. Porque no te sale.
Los viajes de auroras boreales de Paso Noroeste son para quienes quieren vivir una de las cosas más bestias que se pueden ver en la naturaleza. Y sí: solo se hacen en invierno. Eso significa noches largas, cielos oscuros y latitudes altas. Destinos como Suecia, Islandia o las Islas Lofoten, en Noruega, donde el invierno es algo muy distinto de lo que solemos tener en mente.
En estos viajes en grupo no venimos solo a “tachar aurora” y ya. Queremos empaparnos del ambiente del norte: cultura nórdica, paisajes nevados, bosques, fiordos, carreteras blancas, pueblos con lucecitas y muchas saunas. Las auroras son la gran motivación, pero todo lo que las rodea también tiene mucha magia.
No hace falta experiencia ni saber nada especial. Solo traer buen abrigo, ganas de invierno y paciencia para mirar al cielo el tiempo que haga falta. A veces toca esperar un poco. Pero cuando aparece, vale la pena.
Si te atraen los viajes alternativos, el invierno con encanto y la idea de vivir una noche que se queda contigo para siempre, este es tu tipo de viaje.