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Los viajes con acampada están pensados para destinos donde dormir en tienda de campaña no es un capricho, sino la mejor forma de estar donde merece la pena. A veces porque no hay hoteles. Otras, porque dormir cerca de un parque nacional, de una ruta o de un paisaje que queremos aprovechar bien al día siguiente cambia por completo la experiencia. Y otras muchas veces porque es la manera más directa de vivir la naturaleza.
La gracia está en eso: amanecer a dos pasos del paisaje, salir temprano sin traslados absurdos y tener la base justo donde más conviene. Puede ser en plena naturaleza, en una ruta remota o en uno de esos lugares donde dormir bajo techo te alejaría justo de lo mejor.
La acampada también tiene su parte de convivencia. Hace falta flexibilidad, buen humor y saber adaptarse cuando algo no sale perfecto o alguien ronca más de la cuenta. Las tiendas suelen compartirse con otro viajero y, según el tipo de ruta, puede tocar montar y desmontar, ayudar con la cocina o echar una mano con lo que haga falta.
Si te gustan los viajes alternativos, la naturaleza y la idea de vivir el destino desde dentro, con olor a café temprano y algo de tierra en las botas, estos viajes te encajarán muy bien. Y también si disfrutas de los viajes con ritmo intenso, de esos en los que el día empieza pronto, pasan muchas cosas y dormir bien no depende de un colchón, sino de haberlo aprovechado de verdad.