¡Suscríbete a nuestra newsletter y llévate un 15% de descuento!
Malasia no es de esas que se dejan definir fácil. Es selva y ciudad, tradición y rascacielos, mezquitas, templos, neones y mercadillos donde todo huele a especias y fritura… y todo encaja. Aquí no hace falta elegir entre cultura, naturaleza o relax. Hay de todo. Y en este viaje en grupo lo vamos a comprobar kilómetro a kilómetro.
Empezamos en Kuala Lumpur, entre torres que rozan el cielo, templos escondidos entre callejones y comida callejera. Porque Malasia es eso: contraste. Un día estás comiendo con palillos en una ciudad futurista y al siguiente, caminando por un mercado caótico donde los olores y las luces envuelven todos tus sentidos.
De ahí, tiramos hacia las Cameron Highlands, entre plantaciones de té y aire fresco, y seguimos hacia la multicultural Georgetown, una ciudad con arte callejero, historia y mucho sabor. Nos metemos en la jungla de Borneo para buscar orangutanes, narigudos y otras criaturas que parecen inventadas, y cuando el cuerpo pide un descanso… llegan las islas. Playas de arena blanca donde el agua tiene todos los tonos de azul que conoces y algunos nuevos, y un silencio que solo se rompe con risas y chapuzones. Un paraíso que sabe a premio.
Y cuando ya parece que el viaje no puede mejorar… aparece Singapur. Limpia, moderna, brillante, futurista y organizada hasta lo absurdo… pero con ese algo que la hace perfecta para cerrar el viaje con un “wow”.
Este no es un viaje organizado al uso. Es un viaje alternativo por Malasia donde compartimos ruta, bus, barco, risas y algún que otro mareo. Pero también descubrimientos, sabores nuevos y momentos que no se planifican… y por eso se quedan.


Si te apetece moverte, probar de todo, compartir experiencias en grupo y descubrir un país lleno de contrastes, este viaje a Malasia te va a gustar.
Dormiremos en alojamientos de todo tipo: sencillos, cómodos, pintorescos y alguno con más encanto que comodidades. Viajaremos en bus, en barco, y de vez en cuando, también en avión. Los trayectos pueden ser largos, pero nunca aburridos: hay paisaje, música, anécdotas… y la certeza de que lo que espera al final merece la pena.
La comida es otro viaje en sí mismo. Aquí se come en la calle, en puestos con nombres impronunciables y sabores inolvidables. Satay, curry, noodles, arroz con cosas y cosas sin nombre. Si te gusta probar sin preguntar demasiado, vas por buen camino.
Este viaje es para quienes no necesitan todo previsto, sino que disfrutan del camino. Para los que saben que a veces el mejor plan es dejarse llevar. Si te suena bien eso de viajar sin filtros, con mochila, buen humor y un grupo con ganas de aventura, este viaje alternativo a Malasia es para ti.



Hoy hemos pasado la tarde todo el grupo del viaje a Malasia recorriendo las calles de Georgetown, en la isla de Penang, y ha sido como caminar dentro de un museo al aire libre. Cada esquina guarda un mural distinto: niños en bicicleta, gatos gigantes, escenas de la vida local. En este viaje a Malasia en grupo nos detenemos para hacernos una foto ante cada grafiti, convirtiendo la foto en una pequeña aventura para buscar el mejor ángulo, y compartiendo las fotos con el resto del grupo.
El calor húmedo nos empapaba, pero las callejuelas estrechas ofrecían sombra y un respiro. Entre mural y mural, entramos en pequeños cafés donde el aire acondicionado y un té helado devolvían la energía. Me gusta cómo este viaje alternativo nos permite mezclar lo turístico con lo cotidiano: un vecino que nos recomienda una calle, un niño que posa divertido para la cámara, un olor a especias que nos arrastra a un mercado cercano. Georgetown es una ciudad que me ha encantado y que hemos dejado que sus paredes nos cuenten sus historias de colores.
No pasa nada, tenemos más viajes con estilos parecidos que seguro te van a encantar.
¡Échales un ojo!