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Estos viajes son para los que no saben estarse quietos. Si tú no viajas solo para mirar, sino para mojarte, escalar, saltar o pedalear, este es tu sitio. Aquí mezclamos la esencia de Paso Noroeste con una buena dosis de aventura en movimiento. Rafting en ríos de Costa Rica, tirolinas en la selva de Guatemala o caminar sobre glaciares en Islandia. Y entre actividad y actividad, las risas, la ruta, la comida local, algún que otro imprevisto y vivirlo con el grupo que lo hace todo más fácil y más divertido. No hace falta ser un superhéroe, pero sí venir con ganas, con actitud positiva y con intención de salir de la zona de confort.
Son viajes donde las comodidades escasean y la aventura manda. Rutas remotas, alojamientos sencillos y un grupo con ganas de descubrir lugares poco explorados. Aquí, más que nunca, no todo está marcado ni bajo control. Lo que sí hay son paisajes brutales, culturas auténticas y esa sensación de estar en viviendo cosas que no salen en las guías. Estos viajes son para personas con mentalidad abierta, paciencia y buen humor. Gente que entiende que el plan puede cambiar: se pincha una rueda, se corta una carretera, un río crece y toca buscar alternativa. No es un drama: es parte del viaje. Y suelen ser las mejores historias. Si te gusta que lo mejor empiece donde terminan las carreteras, y vienes con ganas de vivir experiencias únicas compartiéndolo con un grupo, aquí vas a disfrutar mucho.
Ventanas bajadas, mochilas en el maletero y la carretera por delante. En los roadtrips alquilamos coches que conducís los viajeros y el coordinador.¿Por que roadtrip? Por la libertad que te aporta, porque llegas a más lugares, te paras cuando te apetece, y a veces es la única opcion (o la más práctica) para llegar a los sitios. Y además porque va mas con nuestra filosofía de viaje alternativo. Puedes hacer un roadtrip aunque no conduzcas. En ese caso, recuerda ser agradecido con los conductores: un gracias, un descansa que esto lo hago yo, o una cerveza después de una larga jornada son señales de buena sintonía entre el grupo. Cruzamos desiertos y wadis en Omán, saltamos de cascada en cascada en Islandia o atravesamos bosques infinitos en Canadá. Lo mejor, las paradas improvisadas, las charlas, las playlists compartidas, las risas y las vistas. Si valoras la libertad de trasladarte en coche, no te importan los trayectos largos y disfrutas con las vistas desde la ventana—, este es tu tipo de viaje.
No hace falta bajar a grandes profundidades para alucinar. A veces, con unas gafas, un tubo y un poco de curiosidad, ya se abre un mundo paralelo. En los viajes con snorkel buscamos sitios donde el agua está tan clara que parece de mentira…y lo que hay debajo, es lo mejor del día: arrecifes de corales, bancos de peces que se mueven en grupo como si ensayaran una coreografía, tortugas, rayas y corales que parecen de otro planeta. Lugares dónde el mar no es solo paisaje, es experiencia. Filipinas, México, Indonesia… y esos rincones secretos que vamos encontrando por el camino.No necesitas experiencia ni equipo profesional. Solo ganas de flotar, mirar y dejarte sorprender. Porque a veces la aventura está a pocos metros de profundidad.
No todo es naturaleza y caminos de tierra. A veces la aventura está en cruzar un cruce abarrotado en Tokio, descifrar un menú en Turquía o tomarte un café en Nueva York mientras escuchas cinco idiomas a la vez. Nuestros viajes urbanos no van de ir con prisa: van de saborear la ciudad con calma (pero con curiosidad). Subimos a azoteas con vistas infinitas en Estambul, nos perdemos entre los rascacielos de Shanghái o entre los colores de los bazares de Delhi. También hay tiempo para música en vivo en un bar en Bogotá, para perderse en un mercado de Seúl o para explorar los rincones menos obvios de Atenas. Son viajes en grupo que mezclan historia, arquitectura, vida local y ese caos bonito que tienen las grandes (y no tan grandes) ciudades.