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Cambia de perspectiva
Montar a caballo en ciertos destinos como Kirguistán es la mejor manera de disfrutar del paisaje. De repente todo va a otro ritmo, miras la estepa y los valles desde otra perspectiva, y te das cuenta de que el día da para mucho más de lo que pensabas.
En estos viajes en grupo, uno o dos días los dedicamos a salir a caballo para cruzar praderas abiertas, llegar a lugares recónditos y seguir ruta. No es solo “montar”, es moverte como se ha movido la gente allí toda la vida, y vivir el país desde dentro y sin prisas. Es de esas experiencias que te bajan el ruido de la cabeza y te hacen darte cuenta de cosas que al ritmo normal pasarían desapercibidas.
¿Que nunca has montado? No pasa nada. No hace falta ser cowboy ni siquiera tener experiencia previa: suelen ser caballos dóciles, acostumbrados a las rutas y al turismo. Lo importante es tener ganas, actitud y sentido del humor (porque el cuerpo te va a recordar que tienes músculos que no sabías que existían).
Son viajes alternativos con ese punto de salir de hacer cosas que no haces en tu vida diaria que hace que se disfrute muchísimo: naturaleza a lo grande, cultura nómada, y una experiencia que se te queda grabada por lo diferente que es. Si te apetece vivir el destino “a ritmo de caballo”, este es tu tipo de viaje.
