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Costa Rica es un país donde la aventura no se busca, te encuentra. Selvas que rugen, volcanes humeantes y playas donde el tiempo no corre. Aquí, la vida no se mide en horas, sino en encuentros: con un mono curioso, con las olas del mar o con el silencio de la selva.
Este viaje alternativo con un grupo de 12 personas no es un viaje de lujo, es un recorrido por la Costa Rica más auténtica, la que te hace mojarte bajo una cascada, cruzar un puente colgante con el corazón en la garganta y descubrir que el sonido de los tucanes al amanecer es mejor que cualquier despertador.
En este viaje cada día es una historia diferente. Un amanecer entre niebla en la selva, una charla con un local que te dice que «Pura Vida» no es solo un saludo, sino una forma de entender el mundo, y alguna dosis de adrenalina donde conseguiremos aumentarte las pulsaciones. El resto… caminos de tierra que llevan a playas escondidas, carreteras que atraviesan montañas cubiertas de verde y cielos donde los atardeceres parecen inventados. En Costa Rica, la naturaleza no es un fondo de pantalla, es la protagonista absoluta.
Este viaje en grupo a Costa Rica es para los amantes de la aventura, con ganas de explorar de verdad y sobre todo, de divertirse. Porque este país no se visita, se vive.


Costa Rica no se recorre, se vive. Selvas que rugen, playas salvajes, volcanes activos y carreteras que a veces se vuelven pistas. Aquí el viaje no es de relax, es de aventura.
Nos movemos en vehículo por trayectos que pueden ser largos, pero siempre pintorescos. Caminamos por la selva, cruzamos puentes colgantes y dormimos rodeados de naturaleza. Lo bueno empieza cuando termina el asfalto.
Costa Rica es un viaje para quienes vienen con ganas de acción. Canopy entre árboles gigantes, rafting en ríos salvajes, caminatas por la jungla, baños en cascadas… Aquí la adrenalina forma parte del paisaje.
El clima es tropical: calor, humedad, lluvias repentinas… y la promesa constante de un chapuzón. En la mochila, bañador, chubasquero y cero miedo a mojarse.
Los alojamientos en Costa Rica son sencillos, cómodos y bien integrados en el entorno. Nada de lujo, pero sí momentos únicos: dormir oyendo monos aulladores o ver un tucán mientras te lavas los dientes. La comida es casera, abundante y sin complicaciones: arroz, frijoles, pescado, frutas tropicales… y café, mucho café.
Y como en todos nuestros viajes en grupo, lo mejor es compartir: la emoción tras un rafting, una risa en mitad de la selva o ese silencio frente a un atardecer.
Si buscas un viaje alternativo a Costa Rica, con aventura, naturaleza a lo bestia y un grupo con ganas de vivirlo todo, este es tu lugar.



Hoy, en mitad de una caminata por la selva, nos encontramos con uno de los habitantes más tranquilos del planeta: un perezoso. Estaba colgado de una rama, tan inmóvil que al principio parecía parte del árbol. Me acerqué despacio, sintiendo el calor húmedo de la selva y el zumbido constante de insectos. Abrió los ojos lentamente, como si me dedicara toda su atención, y movió una pata con la lentitud de un reloj de arena.
En este viaje en grupo a Costa Rica, los encuentros más especiales llegan sin avisar. Este viaje alternativo me está enseñando que no todo es velocidad y adrenalina: a veces la aventura es aprender a ir despacio, como este pequeño maestro de la calma que, sin decir nada, me dio la lección más valiosa del día.
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¡Échales un ojo!