DE LA SELVA AL ALTIPLANO Días 1 a 6

Llegamos a la capital más alta del mundo, La Paz, a 3.600 metros, tendremos que tener cuidado que no nos afecte el “soroche” o mal de altura. Movimientos suaves y “matecitos de coca” para sobrellevar la altura, en La Paz podremos hacer multitud de excursiones y actividades por los alrededores como por ejemplo a las ruinas incas de Tiahuanacu, regatear en el mercado de las brujas o hacer un vertiginoso descenso en bici de más de 3.000 metros de desnivel, y ¡esto acaba de empezar!


Desde esta ciudad emprendemos nuestro recorrido por la diversidad boliviana, comenzamos fuerte con Sucre, la ciudad más bonita de todo Bolivia. Edificios coloniales, iglesias y sus fastuosas residencias de la época colonial de blancas fachadas, con angostas y empedradas calles nos remontarán a un ostentoso pasado.


EL ESPECTÁCULO CONTINUA Días 7 a 14

Seguimos serpenteando por el altiplano boliviano, hasta llegar a Potosí, centro neurálgico de la extracción de minerales preciosos en la época colonial y hoy en día todavía un importante centro minero. Una de las experiencias más impactantes que viviremos en este viaje es introducirnos en las profundidades de Cerro Rico y experimentar de primera mano las durísimas condiciones en que trabajan los mineros de Potosí, en una excursión guiada por ellos mismos entre los diferentes túneles y galerías de las minas de plata ¡a 4.000 metros de altura!. Aunque Potosí, a parte de sus minas y sus tranquilas calles empedradas, nos ofrece uno de los mejores museos de todo Latinoamérica, la Casa Nacional de Moneda y numerosas iglesias en prácticamente cada esquina de sus empinadas calles.

Tras un viaje en autobús por una carretera serpenteante que nos deleita con bellos paisajes, llegamos a Uyuni, punto de partida del que casi con toda seguridad sea la excursión más bonita que hayas hecho en tu vida. Emprendemos desde aquí un viaje de 3 días por el salar de Uyuni y sus alrededores. No existen palabras para describir las sensaciones que desprende el salar. Un inmenso lago blanco hasta donde alcanza la vista, nuestro 4x4 desplazándose veloz sobre el inmenso salar, ante un cielo azul intenso te hará creer que estás en otro planeta. Pero no solo contemplaremos la magia del salar, sino que contemplaremos pelícanos, géiseres, nos bañaremos en aguas termales a casi 4.000 metros de altura y disfrutaremos de las bellas vistas de los desiertos de Dalí y de las lagunas verde y colorada.


DEL LAGO TITICACA A LA CAPITAL DEL MUNDO Días 15 a 24

Un autobús nocturno nos llevará hasta La Paz donde desde aquí nos desplazaremos hasta el lago Titicaca, hogar de los ancestrales uros, que viven en islas flotantes construidas con totora, la planta endémica del lago. En la agradable ciudad de Copacabana, antiguo centro de peregrinaje, podremos contemplar impresionantes atardeceres sobre el lago y aprovechar para realizar una excursión por la vecina Isla del Sol, denominada así porque según la tradición inca, el primer Rey Inca nació directamente del sol en este lugar.Y por fin nos espera Cuzco: una preciosa ciudad colonial que ofrece antiguas ruinas en sus proximidades, museos, iglesias y una atmósfera muy amable. Desde aquí nos faltarán Días para poder contemplar todas las riquezas que estas antiguas tierras incas nos ofrecen. Realizaremos una excursión donde recorreremos todos los rincones del valle sagrado, como por ejemplo la pintoresca ciudad de Ollantaytambo, o las ruinas de Pisac, Moray o Chinchero

Y la excursión más esperada. Desde Ollantaytambo y cuando finalicemos la excursión del valle sagrado, cogeremos un tren con el que a través del Valle de Urubamba, llegaremos hasta Aguas Calientes, última parada de la línea de tren y desde donde a la mañana siguiente y con las primeras luces del sol, ascenderemos en autobús (o los más aguerridos andando) para contemplar al amanecer la Ciudad Perdida de los incas: Machu Picchu. Durante varias horas pasearemos entre los vestigios de esta imponente ciudad incaica del siglo XV y (los que se apunten con antelación suficiente) podrán ascender al vecino Huayna Picchu para contemplar las ruinas desde esa privilegiada atalaya. Descenderemos por la tarde para coger el tren que nos regresará de nuevo a Cuzco.

Desde Cuzco tomaremos un vuelo con escala en Lima para posteriormente regresar directamente a Madrid.