LA DUEÑA DEL TIEMPO Días 1 a 4

Comenzamos nuestro viaje en Shanghái, una de las ciudades más vibrantes de Asia. La modernidad y el resumen del poderío del gigante de Asia se aglutinan en esta urbe donde rascacielos, modernos urbanitas y acaudalados empresarios conviven con los templos, los monjes y las estatuas de dragones.

Existen numerosas visitas en esta animada metrópoli, desde el Barrio Antiguo donde su atmósfera añeja se diluye entre templos, jardines y mercadillos, hasta el Bund, la antigua ciudad colonial, donde las mansiones y restaurantes de moda buscan un hueco frente a las espectaculares vistas de Pudong, el colorido skyline de Shanghai.


EXPLORANDO EL MUNDO PERDIDO Días 5 a 11

Tras retomar fuerzas, nos lanzamos a conocer las profundidades de China. Cogemos un largo tren nocturno que nos dejará en la ciudad de Changsa, en la que enlazaremos con otro transporte para llegar a Zhangjiajie, uno de los parques naturales más enigmáticos de todo Asia.

Y es que Zhangjiajie saltó a la fama tras la película Avatar, y es que sus escenarios están inspirados en la caprichosa geología de este enclave natural. Entre los nebulosos vegetación subtropical emergen 243 picos y más de 3000 pináculos cársticos, formando un paisaje único en el mundo. Pasaremos 3 días explorando los rincones de este parque repleto de miradores, cascadas, cuevas y rincones de singular belleza.

Tras explorar el parque de Zhangjiajie, uno de los parques más conocidos de China, ponemos rumbo a la coqueta población de Fenghuang. Emplazada a orillas del río Tuojiang, merece la pena detenerse a explorar sus desvencijadas casas construidas sobre pilares, sus antiguas murallas y perderse por sus callejones y darse de bruces con antiguas boticas o templos ancestrales. Esta es la grandeza de China y el por qué de su fascinación: puedes encontrar las ciudades más modernas y a la vez comprobar como el tiempo se ha detenido hace siglos en una calle de Fenghuang. Pero es por la noche cuando pasado y presente se unen, al iluminarse todas esas destartaladas casas con los neones de los restaurantes, arrojando una curiosa visión de Fenghuang desde el puente que comunica ambas orillas.


DE LOS ARROZALES A LA GRAN CIUDAD Días 12 a 19

El viaje continúa y seguimos rumbo al sur. Otro largo viaje en tren nos llevará a Guilin, Esta apacible ciudad a orillas del río Li nos servirá como punto de partida para explorar esta región. Y es que merece la pena desplazarse hasta Yangshuo y recorrer en barca el río y contemplar el paisaje cárstico desde el agua, o bien alquilar unas bicicletas y pasear relajadamente entre un paisaje espectacular.

Desde Yangshuo haremos una excursión a las terrazas de arroz de Long Ji, a las afueras de la hermosa aldea de Ping´an, con 600 años de historia. Recorreremos los campos de arroz y sus miradores, dispuestos en terrazas a lo largo de una montaña de más de 1000 metros de altura ¡Toda una obra de ingeniería agrícola!

De nuevo otro largo transporte (es lo que tiene viajar por uno de los países más extensos del mundo) nos dejará en la bulliciosa Hong Kong. Dejamos atrás la paz de la campiña y de nuevo, como al comienzo del viaje, nos sumergimos entre rascacielos desafiantes, centelleantes neones, un puerto atestado de cargueros buscando sitio entre los numerosos juncos con motor y calles repletas de vida a cualquier hora del día, mercadillos, puestos callejeros, hoteles de lujo y viejos edificios destartalados. Todos tienen cabida en esta metrópoli en la que pasaremos un par de noches antes de emprender rumbo a casa, tras haber descubierto alguno de los paisajes más sorprendentes de China.