CAMBIANDO EL RITMO Días 1 a 2

Aterrizamos en La Habana, la capital del Caribe, allí donde suceden todas esas imágenes que forman Cuba. Fachadas coloniales de colores desconchadas por demasiados atardeceres, el mar golpeando incesante contra el malecón, el sonido de la música que emerge de un callejón o la ropa tendida sobre un cadillac de los años cincuenta.  Estás en La Habana. Estás en Cuba. Abre tu mente a un nuevo ritmo y déjate seducir por este viaje que comienza.

 

EL INTERIOR DE LA ISLA Días 3 a 6

Tras un día dejándonos seducir por los secretos que esconden las callejuelas de La Habana, cogeremos unos coches de alquiler y nos lanzaremos a recorrer la isla. Nuestra primera parada será Santa Clara, ciudad que el Che Guevara colocó en el mapa cuando la liberó en diciembre de 1958 e inició el fin del régimen de Batista. Hoy en día, Santa Clara lucha por desprenderse de la sombra del Ché siendo una de las ciudades donde las nuevas tendencias arriban primero a la isla.

La ruta continúa hasta llegar a los adoquines de Trinidad, una de las ciudades coloniales mejor conservadas de todo América. Y es que parece que el tiempo se ha detenido hace 200 años entre las rejas de las casas de esta ciudad, donde todavía se puede observar a los ancianos fumando sentados en las escalinatas de los portales, ataviados con sombrero de paja y un burro a su lado. Y a un paso de Trinidad, se encuentra Cienfuegos, la Perla del Sur, y por derecho propio una de las ciudades más atractivas del Caribe, no tanto por sus calles y edificios, sino por su emplazamiento alrededor de su bahía natural.


EL ULTIMO SORBO DEL CARIBE Días 7 a 12

Abandonamos el sur de la isla y nos dirigimos hacia donde se pone el sol. Viñales nos sorprenderá, por sus rincones naturales, sus pinos, sus montes de piedra y sus plantaciones de tabaco. El paisaje es distinto, pero el ritmo sigue siendo el mismo. Un carro tirado por bueyes que avanza con parsimonia nos lo confirma. Podremos explorar este realidad de Cuba en bicicleta o a pie, y es que en esta zona se pueden realizar numerosas excursiones para adentrarte en su paisaje.

Pero la escapada a Cuba va llegando a su fin, y queremos beber algún sorbito más del embriagador sabor de La Habana. En este caso, lo más seguro es que nos decantemos por un mojito apoyado en la barra de la mítica “Bodeguita del Medio” para acabar de recorrer las calles de la Habana Vieja e imbuirnos de la magia que esconde Cuba, para llevarnos un pedacito de ella de regreso a casa.