LAS MARAVILLAS DEL ALTIPLANO Días 1 a 6

Nada más llegar a Guatemala, nos dirigiremos a la ciudad más bonita de toda la región maya: Antigua. Fue la antigua capital del país, y conserva todo el encanto colonial unido a su emplazamiento entre volcanes cubiertos de bosques. Hay numerosas actividades opcionales: desde escalar el volcán Pacaya, todavía activo y donde se puede contemplar la lava discurrir por sus laderas, recorrer los alrededores de la ciudad en bicicleta a disfrutar de las vistas, o relajarse y disfrutar de la serenidad de la ciudad, paseando o visitando sus múltiples cafés regentados por antigüeños, gente abierta y culta. Es curioso como esta ciudad se ha convertido en un centro internacional de enseñanza del español.


Aunque las sorpresas de este país no han hecho más que comenzar. De todas las maravillas naturales de Guatemala, quizás la más hermosa sea la caldera volcánica del Lago Atitlán. El lago está rodeado de 12 pequeños pueblos (todos con el nombre de un santo) salpicados de agradables hoteles regentados por lugareños. Y esta estampa la cierran tres enormes volcanes que escoltan las orillas del lago.  No dejaremos de aprovechar unos días para explorar las orillas de uno de los lagos más bonitos del mundo y realizar excursiones como a la ascensión al volcán San Pedro o al colorido mercado de Chichicastenango, donde las guatemaltecas, ataviadas con sus coloridos vestidos locales, se juntan principalmente un par de veces por semana para comprar y vender sus artículos en uno de los mercados más coloridos ya no solo de Centroamérica, sino del mundo entero. 


LAS RUINAS MAYAS Días 7 a 14

Seguimos rumbo a norte, rumbo hacia la localidad de Flores. Pero antes realizaremos una visita a Semuc Champey, para muchos, una de las maravillas de Guatemala. Se trata de unas piscinas naturales de aguas turquesa donde el río entra y sale de la tierra, creando unas estructuras y paisajes únicos. Y todo este paraje de ensueño emplazado en mitad de la selva.

Ya nos acercamos a la joya arqueológica del viaje. Ocultas en las  extensiones selváticas del norte donde se encuentran algunas de las ciudades más espectaculares del mundo maya, entre ellas la indiscutible y deslumbrante Tikal: Esta ciudad, que surgió en el siglo VII AC y tuvo su máximo esplendor entre el 200 y el 900 DC es una de las ciudades mayas mejor conservadas. Hoy en día, ocultos entre la selva y acechados por los ensordecedores gritos de los monos aulladores, se pueden contemplar los enormes torreones de 70 metros de altura sobresaliendo por las altas copas de la selva.


LA RUTA HACIA EL CARIBE Días 15 a 22

Desde Flores pondremos rumbo a Belice, ese pequeño país enclavado entre México y Guatemala y que mantiene, a diferencia de todos sus vecinos, el inglés como lengua oficial. Nos dirigiremos hacia las islas de Cayo Caulker, que acoge en sus fondos marinos una de las zonas más ricas de todo Centroamérica. Puedes disfrutar en alguna de sus playas o bucear con tubo o con bombona para contemplar rayas, barracudas y hasta manatíes.

Pasaremos dos o tres días disfrutando de las atracciones del Caribe beliceño antes de poner rumbo a Livingston, en Guatemala, última parada del viaje. Livingston es uno de esos destinos a los que cuesta llegar, pero la recompensa es mayúscula. Y es que esta coqueta aldea es un enclave único en Guatemala, ya que en esa localidad convergen armoniosamente los garifunas, de raza negra y provenientes del caribe, con ladinos e indígenas. En sus calles las mujeres caminan como si fueran a una misa de domingo en Harlem  y en los bares tan solo se escucha música reggae.... ¡no creerás que estás en Guatemala!

Realizaremos excursiones por los alrededores, como a la conocida catarata de Los Siete Altares o a alguna de las playas bañadas por el mar Caribe, encajonadas entre el mar y la selva antes de regresar a ciudad de Guatemala para volar rumbo a casa.