LA BELLEZA DEL CIRCULO DORADO Días 1 a 3

Volamos desde Madrid para llegar a Reikiavik, donde tras descubrir esta apacible ciudad, cogemos un coche de alquiler, nos lanzamos rumbo a lo desconocido. Nuestras primeras incursiones serán por lo que se denomina el círculo dorado, un conjunto inenarrable de cataratas, manantiales termales, lagunas turquesas, géiseres y ruinas vikingas que se extienden entre Gullfos, Geysir y el Parque Nacional y Patrimonio de la Humanidad de Þingvellir, siendo uno de los enclaves más turísticos del país debido a su extraordinaria belleza, creada por los continuos movimientos de la placa tectónica que separa Norteamérica de Europa y antigua sede de uno de los más antiguos parlamentos del mundo, donde hace más de 1000 años los vikingos se reunían en este bello enclave natural para debatir  sobre las decisiones de la isla.


RECORRIENDO LA ISLA Días 4 a 9

Comenzamos la travesía alrededor de toda la isla, recorriendo la carretera circular que la circunvala. El trayecto es impresionante a cada kilómetro que recorremos, con paisajes cambiantes cada hora: de suaves colinas musgosas pasamos a glaciares que se confunden entre la bruma, tundra ártica o las omnipresentes cataratas como la fotogénica Skogafoss, uno de los reclamos turísticos del país. Otra de las grandes atracciones de esta primera parte es el Parque Nacional de Vatnajökull (antes Skaftafell), un conjunto de glaciares rodeados de picos nevados donde en esta época del año se pueden observar perfectamente cómo los glaciares desembocan hasta el mar en la laguna de Jökulsárlón, pudiendo contemplar todo un espectáculo de icebergs a distancia tan cercana que se podrían tocar con la mano. Aprovecharemos para realizar algún paseo organizado por alguno de estos glaciares y descubrir la belleza de los hielos islandeses, con sus grietas y sus sobrecogedoras cuevas de hielo.

Algo más al norte, en los alrededores de Seyðisfjörður podremos disfrutar de los denominados fiordos del este, donde la carretera serpentea por los antiguos valles glaciares hoy cubiertos por el mar y las cascadas provenientes de los glaciares forman una cortina continua que cubre los escarpados acantilados, mientras en el interior se pueden contemplar granjas aisladas y renos pastando apaciblemente por las praderas.


LAS LUCES DEL NORTE Días 10 a 16

Llegamos a la zona norte de la isla. Esta zona suele estar cubierta por la nieve gran parte del año. Aún así, en los alrededores de Mývatn podremos disfrutar de la espectacular actividad volcánica de esta zona. Fumarolas, géiseres y lodos burbujeantes consiguen derretir la nieve en estos parajes, ofreciéndonos un paisaje mágico, lunar, una de las principales razones por las que venir a Islandia. Sin duda disfrutaremos en esta zona realizando distintas fotografías de las maravillas naturales que nos ofrece el norte de la isla.   

Y por las noches, siempre andaremos mirando al cielo, para tratar de disfrutar en un día despejado de la magia de las auroras boreales, estos fenómenos atmosféricos tan habituales en estas latitudes. El efecto de los gases en la atmósfera generando un sorprendente baile de colores y formas, es algo que bien merece un viaje a estas regiones frías del planeta, y es que si tenemos la suerte de contemplarlo, habremos disfrutado de sin duda uno de los mayores espectáculos del planeta.

Poco a poco emprenderemos el regreso a la capital, pero antes de marcharnos no desaprovecharemos la ocasión de sumergirnos en las aguas de la Laguna Azul, el conocido spa natural de Islandia, que nos dejará en el avión de regreso a Madrid, totalmente relajados y con la agradable sensación de haber descubierto un país único en el mundo.