DESCUBRIENDO UN MUNDO NUEVO Días 1 a 5

Aterrizamos en Islamabad, comienzo de nuestra aventura. En seguido escapamos de esta ciudad por la carretera de Peshawar, adelantando coloridos camiones decorados con tallas de madera por una carretera de intenso tráfico, hasta que a la altura de Mardan, ponemos rumbo al norte. Nuestro destino es la zona de Chitral, pero para que no se haga la jornada tan larga, hacemos un alto en los alrededores del valle de Swat, para empezar a descubrir las múltiples facetas y paisajes que esconde Pakistán.

El valle de Chitral es el lugar de partida para explorar los recónditos valles de Kalash. Unos abruptos valles y unas carreteras de vértigo han mantenido aislados estos valles durante milenios, y es que las tropas de Alejandro Magno, en el siglo IV antes de Cristo se instalaron aquí, y no fue hasta finales del siglo XIX cuando se descubrieron al mundo. Por ello, nos sorprenden sus rasgos, ojos y tez claras, y sus coloridas vestimentas, nada que ver con el resto del país. Dormiremos una noche en una de las aldeas para conocer de cerca esta cultura y visitaremos sus casas, aldeas y campos de mano de un guía local.



LA ESPECTACULARIDAD DE HUNZA Días 6 a 12

Continuamos viaje, y es que nos queda un largo camino antes de llegar al valle de Hunza. Haremos un alto para dormir en el espectacular valle de Phandar para al día siguiente llegar a Karimabad, corazón del espectacular valle de Hunza. Desde esta agradable población, exploraremos toda la belleza natural que nos ofrece este rincón del Karakorum.

Una de las excursiones que haremos y para seguir acostumbrándonos a la altura, será acercarnos al puesto fronterizo con China, emplazado a 4700 metros de altura siendo el cruce de fronteras más alto del mundo. La carretera para llegar hasta aquí es impresionante y a buen seguro pediremos a nuestro conductor que pare en múltiples ocasiones para poder inmortalizar el momento.

De regreso, nos dirigiremos al valle de Shinshal. Una espectacular carretera, de esas que no se olvidan nunca, atravesando un desfiladero con más de mil metros de paredes verticales y la pista serpenteando a mitad de camino entre el fondo del río y el cielo. No será recomendable si tenemos vértigo, pero el valle, al final de la ruta es un remanso de paz y sin duda otra de las caras escondidas que tiene Pakistán. Haremos noche en este tranquilo valle en una sencilla casa local, pero donde podremos degustar el auténtico sabor del país.

De regreso a Karimabad, nos detendremos en el fotogénico puente colgante de Hussaini, de 140 metros suspendidos sobre el río Hunza y con el impresionante telón de fondo de los montes Tudopan, también llamados la Catedral de Passu.

Ya en Karimabad, los más montañeros ya estarán aclimatados para subir al glaciar del Rakaposhi, una bonita excursión hasta la base del glaciar donde se tiene una sorprendente vista de varias cumbres de más de 7000 metros, destacando el Rakaposhi y el monte Diran. Haremos noche en una tienda de campaña a pie del glaciar para poder contemplar como la luz de la luna ilumina los nevados gigantes del planeta. Si no nos vemos con fuerza, siempre podemos optar por realizar otro tipo de actividades más fáciles, como subir al mirador del glaciar de Hopper o realizar un paseo en barca por el lago Attabad.


QUE NO SE ACABE ESTA MARAVILLA Días 13 a 19

Abandonamos el valle de Hunza y nos dirigimos a otro de los platos fuertes del viaje: la carretera a Fairy Meadows. Otra serpenteante pista a borde del precipicio para llegar a la base de una agradable caminata de hora y media hasta llegar a las planicies de Fairy Meadows, desde donde podemos contemplar el Nanga Parbat, con sus 8.126 metros en la novena cumbre más alta del planeta. Nos quedaremos una noche a dormir en las agradables cabañas, para despertarnos ante el gigante blanco, uno de esos despertares que sin duda no olvidarás en tu vida.

Nuestra próxima parada será el valle de Astore, de mayoría ortodoxa y otra imagen de la sorprendente Pakistán. Haremos un alto en el Lago Rama para continuar a través de las Deosain plains, unas infinitas llanuras a más de 4000 metros y hogar de osos, hasta llegar a Skardu, la capital montañera del país.

Ya en el Karakorum pakistaní, aprovecharemos los días restantes de viaje para descubrir esta región, diferente al InduKush. El paisaje es completamente diferente, pero no por ello menos espectacular. Nos acercaremos a la aldea de Kaphlu, que alberga un impresionante palacio-fortaleza del siglo XIX y última parada antes de llegar a Hushe, un paraíso para los amantes de la montaña, punto de partida de numerosos trekkings. Sin duda aprovecharemos para darnos algún paseo por los alrededores de esta aldea para imbuirnos de la belleza natural de Pakistán antes de regresar a Skardu para coger un vuelo de regreso a Islamabad.

Dependiendo de los horarios de los vuelos, pasaremos algunas horas (o incluso una noche) en Islamabad antes de tomar el vuelo de regreso. Esas horas las aprovecharemos para pasear por Raja Bazar, el animado mercado de Rawalpindi, donde nos abasteceremos de especias o algún recuerdo que nos queramos llevar de este impresionante viaje.